Esta semana el volante regio de 24 años fue confirmado como piloto de reserva de McLaren en Fórmula 1 para la temporada 2024, algo que encendió a la afición mexicana, ya que se sabe de su calidad sobre todo por lo visto los años recientes en la categoría IndyCar Series, donde ha cosechado cuatro victorias, así como un segundo lugar el año pasado en las míticas 500 millas de Indianápolis, el mejor resultado histórico para un mexicano. Patricio O’Ward Junco es, para muchos, el sucesor perfecto para Sergio Checo Pérez en la máxima categoría, ya que no sólo es rápido, sino que posee carácter, es carismático, habla perfecto inglés, sabe hablar ante los medios y tiene hambre. Y si como el mismo Checo mencionó de verse en F1 hasta 2027, el regiomontano podría ser ese nombre que mantenga encendida la flama mexicana en la élite de automovilismo global.

El regio comenzó a competir a los seis años y ha sido parte del entorno de McLaren Racing desde 2020, cuando se unió a su “sucursal” americana Arrow McLaren, donde ha logrado su mayor notoriedad, terminando tercero del campeonato en 2022. De hecho, a su papel como piloto de reserva en F1 deberá continuar su rol en el campeonato norteamericano. Llegar a estas instancias, además de sus logros propios, también ha tenido su dosis de buena suerte, dado que McLaren en su búsqueda de enriquecer su semillero hacia F1, fichó a diestra y siniestra a pilotos de IndyCar, desde el campeón español Alex Palou, el impredecible Colton Herta y el mismo O’Ward.

Sin embargo, el camino para O’Ward en el Gran Circo no es precisamente una escalera al cielo, en frente tiene a dos tremendos pilotos bajo contrato, con Lando Norris negociando una extensión al que tiene hasta 2025 —blindándolo ante Mercedes, Ferrari y el mismo Red Bull—, mientras que el recién llegado Oscar Piastri, una enorme promesa que ya da destellos de su potencial, está firmando hasta 2026, lo que significa para el piloto mexicano al menos tres años de bregar en McLaren.

Este tiempo de espera podría representar varias cosas para O’Ward, desde mantenerse vigente aguardando a que finalice el contrato de los pilotos titulares, o llegar en calidad de préstamo a algún otro equipo de F1 de menor nivel, aunque también la espera puede ser eterna, tal como le sucedió a Esteban Gutiérrez, quien después de dejar su asiento titular en Haas en 2017, pasó a Mercedes como piloto de reserva para no volver.

Pato O’Ward, hay que decirlo, ha sido un outsider en su camino a la F1, pues no ha estado como muchos de los pilotos mexicanos en la escudería Telmex, incluso fue parte del programa de desarrollo de Red Bull, por lo que su actual ascenso es más meritorio todavía. La apuesta es alta para él y retos no le faltan al margen de Fórmula 1, como un campeonato pendiente en IndyCar o la cima de las 500 en Indianápolis, pero como el mismo regio ha anotado en sus redes sociales: se vale soñar.

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