En los últimos años, México ha experimentado un crecimiento preocupante de la amenaza en el ámbito de la ciberseguridad. Datos actualizados hasta el 2023 y 2024 revelan un panorama alarmante, caracterizado por un aumento significativo en los ataques cibernéticos dirigidos a infraestructuras críticas, empresas y ciudadanos mexicanos. En 2023, el país presenció un incremento del 60% en el número de incidentes de seguridad cibernética, según los registros del Centro Nacional de Respuesta a Incidentes Cibernéticos (CERT-MX). Estos incidentes abarcaron ataques de ransomware, phishing y robo de datos, impactando en sectores fundamentales como el financiero, energético y de salud.

Este 2024, la situación no mostró mejoras significativas. De acuerdo con un informe de la empresa de ciberseguridad Kaspersky, México se situó entre los diez países más afectados por ataques de malware a nivel global. En la región, junto con Brasil, Colombia y Perú, se registraron 1190 millones de bloqueos de seguridad. Además, se observó un aumento del 35% en el número de empresas mexicanas que sufrieron brechas de seguridad cibernética en comparación con el año anterior. Estas cifras ponen de manifiesto la vulnerabilidad del país en términos de ciberseguridad y la urgente necesidad de tomar medidas para contrarrestar estas amenazas.

En el nuevo sexenio, ya que en el actual se luchó en contra del presente tecnológico, es imperativo que el gobierno apueste por una estrategia integral para abordar los principales desafíos en este ámbito. En primer lugar, se requiere fortalecer las defensas cibernéticas del país, especialmente en sectores críticos como el energético, financiero y de salud. Según datos proporcionados por Kaspersky, los sectores más atacados incluyen a las entidades gubernamentales (15.49%), los sectores agrícolas (11.82%), de comercio minorista/mayorista (11.55%), industria (8.57%), educación (6.92%), salud (5.28%), TI/Telecomunicaciones (4.55%) y el financiero y de seguros (4.55%). Esto implica la puesta en marcha de medidas de seguridad avanzadas, como sistemas de detección de intrusiones y encriptación de datos, para proteger las infraestructuras clave contra ataques cibernéticos.

Además, es fundamental invertir en la capacitación y desarrollo de talento humano especializado en ciberseguridad. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solo el 20% de las empresas mexicanas cuentan con personal capacitado en este campo, dejando a otras tantas organizaciones vulnerables a los ataques cibernéticos. Otra medida crucial es mejorar la coordinación entre los diferentes sectores gubernamentales y promover la colaboración público-privada en materia de ciberseguridad. Esto permitirá una respuesta más rápida y efectiva ante los ataques cibernéticos, así como el intercambio de información y mejores prácticas entre el gobierno y las empresas privadas.

La vulnerabilidad de México en materia de ciberseguridad representa un desafío significativo que debe abordarse de manera prioritaria y efectiva en el nuevo sexenio. La seguridad nacional de la identidad digital del país no es cosa de neoliberalismos ni frivolidades sino de un presente que puede tornarse caótico en una región del mundo destinada a un crecimiento económico y sustancial en los próximos diez años de frente al nearshoring.

Alberto Capella

Exsecretario de Seguridad

Fundador de AC Consultores

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