En México, un mayor de edad consume alrededor de 68 litros de cerveza al año. Así lo señala el INEGI en su último censo de la industria cervecera. Y, así, se corona como la alcohólica más popular del país. (Para poner en contexto, apenas 900 mililitros de vino y pulque per cápita se bebe de cada uno anualmente.)


La producción subió en el último año cuatro millones y medio más de litros que en 2021. Esto se debe al consumo interno pero también a que se exporta a 130 países. Y, por otro lado, para consumo local también se cuenta con que casi todas las cervezas del mundo están disponibles en nuestro país. Las exportaciones de esta industria son las más importantes del país con una derrama económica de 1,321 millones de dólares, según Banxico.

Foto: Freepik
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Para José Miguel García, chef y cervecero desde hace 14 años y fundador de la cervecería Espantapájaros, hacer chela es como cocinar cualquier caldo, con sus retos químicos y físicos. Cada una es diferente, y el resultado depende de cómo se usan los : “maltas muy tostadas darán sabores a caramelo; bajas fermentaciones generalmente harán estilos aromáticos”, comparte.

Las dos grandes familias

Hay dos grandes familias de cerveza: Lager y Ale. Aunque mucho se relaciona a las primeras con colores claros, y a las segundas, con oscuros, hay una amplia posibilidad de estilos en ambas. Lo que varía es el nivel de fermentación; es decir, la acción de la levadura sobre la malta y el agua.


Para distinguirlas fácilmente al catar, considera que, en la primera, predomina el sabor de la malta; en la segunda, el aroma a lúpulo.


Aunque en México se produce, consume y exporta más Lager que Ale, somos un país, según la Asociación Cervecera de la República Mexicana, que comercializa de todos los estilos y también produce cervezas experimentales con ingredientes regionales.

Foto: Edgar Silva Fuentes S. / EL UNIVERSAL
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Lager

Esta familia de cervezas tienen una fermentación baja en tiempo y temperatura, lo que las vuelve un poco menos densas en alcohol –no más de cuatro grados con notas presentes, aunque bajas, de amargor y más a cereales. Para José Miguel García, son las más difíciles de lograr a la perfección pues son las que más fácilmente demuestran defectos como aroma a azufre. Se debe cuidar el proceso de limpiado, que él describe como la manera de exponer lo mejor de los ingredientes, y esto consiste en hacer una carbonatación correcta que elimine sustancias químicas que producen aromas semejantes al huevo. Maridaje: mariscos y pescados crudos.


Pilsner

Son las más frescas de este grupo. Creadas a finales del siglo XIX en la ciudad de Pilsen, República Checa, son el estilo más representativo de la cultura cervecera de ese país y hay toda una cultura alrededor de ella. Incluso el vaso donde se sirven todas las lager lleva su nombre y está diseñado para percibir mejor sus aromas al servirla. Tendrá colores muy claros, aromas cítricos como de limón amarillo y amargor marcado aunque no muy invasivo. Son populares para mezclar en micheladas o clamatos, y una buena manera de maridar es con mariscos. En contraste con las lager, estas claras suelen tener una graduación alcohólica mayor, que ronda entre los cuatro y los cinco grados.


Vienna

Este estilo de cerveza es originario de Austria, y se inventó a mediados del siglo XIX. Tiene sabores suaves a caramelo que resultan de fermentar la malta con un ligero tueste previo y tienen notas bajas de amargor. En tonalidades, será del ámbar al marrón claro que más vale observar en vasos Pilsner. Para armonizar, se recomiendan quesos semimaduros, como el Chihuahua, aunque la comida ligeramente picante también le va bien: alitas buffalo, salchichas alemanas condimentadas e, incluso, aderezos con mostaza.

Foto: Edgar Silva Fuentes S. / EL UNIVERSAL
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Bock

Muy común en México durante la época navideña. Es originaria de Alemania y la leyenda cuenta que esta cerveza con sabores a caramelo y pan provocados por una malta tostada se inventó alrededor del siglo XV para beberse en Cuaresma, momento en el que los monjes responsables de cocinarla tenían restringidos los alimentos. Presenta colores ámbar a marrón con una graduación alcohólica de más de 5º. Estas suelen maridar estofados de cerdo y adobos dulces, además de ser un estilo muy utilizado en las mismas recetas como fondo de cocción.

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