Los lanzaron "Hackney Diamonds", su álbum más coherente en 45 años, con un elenco de estrellas, energía renovada y algún golpe de marketing.

"Hackney Diamonds" ("Cristales rotos" en argot inglés) es su 24º álbum de estudio y el primero con canciones originales en 18 años.

¿Cuándo fue la última vez que esta icónica banda, que nació hace 61 años, lanzó un álbum honesto a juicio de la crítica?

Las opiniones difieren. Para Philippe Manoeuvre, crítico de rock francés y gran conocedor de la banda, hay que retroceder hasta 1978, con "Some Girls", que contenía el clásico "Beast Of Burden".

"Desde 'Some Girls', los Stones han lanzado discos un poco apresuradamente", afirma este crítico.

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Este nuevo álbum rezuma rhythm 'n' blues, pero sin alcanzar la altura de "Beggars Banquet" (1968), "Let it Bleed" (1969) o "Exile On Main St." (1972).

La novedad más destacable, la participación de Paul McCartney, miembro fundamental de los Beatles, que toca el bajo por primera vez con los Stones en "Bite My Head Off".

La supuesta rivalidad entre los Stones y los Beatles, una jugada de marketing, nunca existió realmente.

Paul McCartney y John Lennon, de hecho, cantaron los coros en la canción "We Love You" de los Stones en 1967.

"Paul y yo siempre hemos sido amigos", resume Mick Jagger a sus 80 años.

La contribución de McCartney es evidente, al igual que la voz de Lady Gaga en "Sweet Sounds Of Heaven", con inspiración gospel, aunque sin alcanzar la estatura de la cantante de soul Merry Clayton, que prestó su voz a la joya "Gimme Shelter" en 1969.

"Angry" fue escogida como el primer sencillo del álbum, una canción de estribillo fácil.

La presencia de Stevie Wonder en los teclados en "Sweet Sounds Of Heaven" es muy discreta, al igual que Elton John al piano en "Get Close" (donde se escucha más al saxofonista James King, un músico menos conocido).

El toque de Sir Elton aparece de manera más evidente en "Live By The Sword".

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¿Por qué leyendas como Jagger y Richards han invitado a otras celebridades? Para Philippe Manoeuvre, es una forma de volver a conectar con la "camarilla de músicos presentes en los grandes álbumes de los Stones, a la que se le llamaba el segundo círculo, como Gram Parsons de los Byrds en 'Exile On Main St.'".

También se nota la influencia del productor Andrew Watt (Justin Bieber, Dua Lipa, etc.), quien convocó nombres destacados para el último álbum de Iggy Pop ("Every Loser"), como Duff McKagan (Guns N' Roses) o Chad Smith (Red Hot Chili Peppers).

"Rolling Stone Blues" cierra el álbum, y es interpretado solo por Jagger y Richards.

Es una versión convincente de "Rollin' Stone" (1950) de Muddy Waters, un regreso a sus raíces, cuando estos jóvenes músicos convivían y componían en su primer y desvencijado apartamento en Londres.

Un momento emotivo para los fanáticos: en las canciones "Mess It Up" y "Live By The Sword", escritas en 2019, se puede oír la batería de Charlie Watts, el histórico miembro de los Stones fallecido en 2021 a los 80 años.

En otras partes quien lleva las baquetas es Steve Jordan, que reemplazó al apacible dandy.

"Cuando salgo de mi habitación, lo primero que veo es un retrato de Charlie en mi escalera, siempre le saludo", reveló Richards en "The Howard Stern Show" en Estados Unidos.

Sin importar la recepción de este álbum, la longevidad de los Stones los ha consagrado en la historia.

"Desde que era un niño, vivo en un mundo con sol, luna y los Stones", concluye Philippe Manoeuvre.

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