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08/08/2015
00:43
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Historia somos todos
Título: La teoría de la historia en México (1940-1968)
Selección: Álvaro Matute
Editorial: Fondo de Cultura Económica

¿Qué es historia? Esta pregunta parece fácil de responder, pero hay tantas respuestas, y todas posibles y reales, que podría pensarse que sólo se soluciona dependiendo de qué historia hace cada historiador; si se eluden las más comunes, no hay más remedio que acudir a las definiciones de Kant, Hegel, y otros filósofos que se preocuparon por encontrar una que fuera real, cierta y se adecúe a todas las que uno se imagine.

En este libro, reedición muy modificada de uno de esos títulos de la muy memorable SepSetentas, busca definir no la actividad, sino las intenciones; más de uno de los participantes descalifica a quienes hacen historia pensando en una teoría, o justificando la actuación de algunos personajes, y los consideran voceros; otros saben que la época y las circunstancias obligan a reseñar sucesos sin interpretarlos; alguno (Alfonso Reyes, cuándo no) ofrece más dudas que respuestas, y se pregunta qué hubiera acontecido si los sucesos hubieran sido levemente diferentes (el tamaño de la nariz de Cleopatra, y otras que recoge de los actores , los testigos o los historiadores).

 Las dudas son innumerables: ¿la historia debe contar, imaginar, interpretar, restringirse a los hechos sin tomar en cuenta causas y efectos? ¿Se vale quejarse de lo que pudo haber sido y no fue? Los historiadores, al tomar partido (por Cortés o por Moctezuma, pongamos), alteran la realidad y nos hacen llegar versiones que se ajustan a una idea, una ideología, pero que deforman u ocultan los sucesos, ¿sirven a intereses creados o ayudan a crear un pasado glorioso en el cual fundan los sentimientos de una nación? ¿La historia debe de ser crónica o una visión personal? ¿Cuáles son los límites de las causas y los efectos? (uno de nuestros mayores historiadores afirmaba que los mexicanos, para explicarnos a Lázaro Cárdenas nos remontábamos hasta Cuitláhuac y Cuauhtémoc); los novelistas (Fuentes, Pacheco, Del Paso) ¿son tan historiadores como los historiadores?

El libro está lleno de reflexiones, textos memorables (Reyes, Gómez Robledo, Roces, O’Gorman, Matute); algunos más teóricos (Gaos) nos hacen recordar lo que opinaba Borges sobre Ortega y Gasset y la claridad de la prosa, y datos asombrosos (Marx es tan mencionado como el propio Gaos), y deja un sabor muy grato. Aunque haya autores que se leen con más placer que otros, deja dudas en el lector que quizá ni siquiera pensaron: ¿todo es historia?

Un filo de luz
Autor: Andrea Camilleri
Editorial: Salamandra

La vigésima tercera entrega de la serie del comisario Montalbano coincide con el último capítulo de la serie televisiva; es al mismo tiempo una de las más divertidas, pero también la de final más trágico, con la muerte de un personaje que aparece poco pero que importa mucho; aunque Camilleri es un narrador muy efectivo, el principio augura el desenlace; Livia vuelve a ser entrañable, lo mismo que Catarella.

 

Matar a un ruiseñor
Autor: Harper Lee
Editorial: Harper Collins Español

La reedición de esta popular novela revive una polémica vieja acerca de la rivalidad entre cine y literatura; se dice que ningún filme es mejor que el libro en que se basa; la cinta de Robert Mulligan, magistral, sintetiza esta obra sobredialogada, cuyo mérito no es tanto literario como ético, al publicarse en una época llena de prejuicios raciales, y que ayudó a combatir; la preposición en el título es indecorosa.

 

Los lobos del centeno
Autor: Francisco Narla
Editorial: Nueva Imagen

Una novela disparatada, con lugares comunes (ingenuidad de los gallegos, maldad de las mujeres, prejuicios sexuales), coprofagia, escatología, y las maldiciones que pesan sobre un pueblo, y que deshace un joven muy parecido al de la foto de Narla; mala calca de Stephen King, y con la influencia del realismo mágico mal asimilada, es notorio que el novelista no sabe sumar ni restar, como tantos otros escritores.

 

Los 100. Día 21
Autor: Kass Morgan
Editorial: Alfaguara

Luego de haber llegado a la Tierra y descubrir que no está deshabitada, los 100 se encuentran con los terrícolas, que tienen secuestrada a Octavia, y que antes hubo una misión; la esperanza de Wells nace al creer que sus padres siguen vivos; en la nave las cosas empeoran, están cerca de quedarse sin oxígeno y en su intento por salvarse, Glass crea el caos y precipita la salida de las naves hacia la Tierra.

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