Rechazan malinchismo a tecnología mexicana

Le apuestan al talento nacional para sacar adelante al país; Momentum Games desarrolló Baby-Bee en siete idiomas
Carlos Vladimiro, catedrático de la Universidad Panamericana y egresado de la UNAM, y Jaime Ramos, especialista en cinematografía, lanzaron este entretenido videojuego que obliga a razonar a los usuarios (IVÁN STEPHENS. EL UNIVERSAL)
17/03/2017
02:07
Teresa Moreno
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Los creadores del videojuego mexicano Baby-Bee hicieron un llamado a consumir lo local y desechar el “malinchismo” que nos lleva a pensar que los productos o servicios extranjeros son mejores que lo que hacemos aquí.

Estos jóvenes emprendedores que iniciaron su empresa Momentum Games, desarrollaron Baby-Bee en siete idiomas y actualmente trabajan en un nuevo juego. Para ellos es fundamental apostarle al talento mexicano para sacar adelante al país.

“Es primordial desarrollar el talento mexicano para que nuestro país salga adelante, aquí hay un montón de talento y de ideas. Lo que falta muchas veces, es la voluntad para sacarlas adelante hasta sus últimas consecuencias.

“Hay que dejar de ser ‘malinchistas’, dejar de preferir lo gringo y tratar de ver nuestra cultura, no adoptar ideas de fuera, sino desarrollar lo que llevamos dentro”, comentó Jaime Ramos, cocreador de la plataforma.

“Aquí tenemos la capacidad de hacer todo, podemos hacer cosas iguales a las que nos mandan y mejores, nos tiene que quedar claro: consumir lo que se produce aquí mismo, es un paso gigantesco para el desarrollo de nuestro país.

“En estos momentos, consumir lo mexicano es un acto de patriotismo”, señaló en entrevista con EL UNIVERSAL, Carlos Vladimiro González, de 36 años, matemático creador del videojuego Baby-Bee para teléfonos inteligentes y tabletas.

Se trata de un proyecto que por más de dos años desarrollaron Carlos Vladimiro, catedrático de la Universidad Panamericana y egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Jaime Ramos, especialista en cinematografía, quien realizó el arte de Baby-Bee.

Vladimiro González y Jaime Ramos siempre han sido aficionados de los videojuegos. Un día se estaban comiendo unas quesadillas en La Marquesa y en la plática surgió la idea de que en la actualidad, los juegos de video se parecen mucho y carecen de originalidad. El mercado, coincidieron, está saturado de publicidad y grandes inversiones millonarias, pero le falta personalidad.

Ante esta situación, se concentraron en crear un videojuego divertido, diferente a lo que existe actualmente en el mercado, que facilitara el desarrollo de competencias matemáticas como el pensamiento lógico y, de paso, ayudara a hacer conciencia sobre la importancia de las abejas y el peligro al que están expuestas por la actividad de los seres humanos.

“Empiezas con los videojuegos y desde que estás jugando te imaginas diseñar los tuyos. Siempre habíamos tenido la espinita y si puedes hacer conciencia y enseñar algo, pues mejor. No es necesario hacer un juego sangriento y de destrucción, o con algún mensaje negativo. Esa mecánica de ir brincando plataformas y juntando cosas, ya. No necesitamos más clones de Mario Bros y de Darth Vader”, señaló Carlos Vladimiro.

“Pocos juegos enseñan algo, la mayoría te llenan la cabeza de historias que no son reales, son sueños que siempre están choteados y no tienen que ver con la cultura mexicana sino con otros países. Si no vas a aportar algo, no vale la pena”, dijo Jaime.

El objetivo es ayudar a Baby, la protagonista del juego, a comer flores para que se desarrolle y crezca a lo largo de 104 niveles. El juego se desarrolla en un tablero de hexágonos que el jugador tiene que ir girando y resolviendo como una especie de rompecabezas para alimentar a la abejita.

Cada uno de los 104 niveles está diseñado por los desarrolladores, lo que le da un nivel de complejidad diferente a otros juegos como BeJewell, que es alimentado por un algoritmo matemático que le dará cierta complejidad, pero lo convertirá en un juego monótono a la larga.

Baby-Bee es diferente, platicaron Carlos y Jaime, puesto que cada nivel es un mundo con detalles distintos: las abejas llegan al océano o al espacio.

“Queríamos que no fuera el típico juego de plataformas, que se trata de ir brincando de un lado a otro, sino más bien un juego que involucrara el razonamiento matemático”, platicó Carlos Vladimiro.

“Tiene movimientos que son poco intuitivos para la mente humana, entonces tienes que desarrollar otro tipo de pensamiento para que se te facilite. Todos los niveles están diseñados por un humano, no es uno de estos juegos que te escupen cosas procedurales que se va inventando la computadora en la marcha a través de algoritmos matemáticos, cada nivel está diseñado para que sea lo más entretenido posible”, agregó Jaime Ramos, de 35 años.

Carlos Vladimiro, quien estudió su licenciatura y maestría en Matemáticas, consideró que es necesario desarrollar en los niños el amor y el respeto por las matemáticas. Actualmente, el temor a esta materia que algunos sienten viene de que “en general, la mayoría de los maestros (la) odia” lo cual, señala, se transmite. Para él, es básico que a los docentes que enseñan la materia, que les guste.

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