En la estancia número dos, donde están dispuestos un par de camarotes y un baño, en un espacio rectangular de 3.10 por 2.60 metros de ancho, el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa ha pasado sus primeros días como preso, vinculado a proceso por delincuencia organizada y lavado de dinero, por los presuntos desvíos de mil 670 millones de pesos durante su administración en Veracruz.

Para llegar a la zona 1 de ingreso, donde fue ubicado el ex gobernador a su llegada al Penal del Reclusorio Norte, hay que subir una escalera por la que tras pasar por una reja y caminar cerca de 13 metros se entra por un segundo enrejado intermedio a una sala. Lo que lo distingue es el gran ventanal que se abre por arriba de los casi dos metros y medio y con una extensión de nueve metros, totalmente enrejado y que le permite tener contacto con la luz exterior.

En la pared del fondo se ubica un teléfono y desde el techo una cámara sirve a los custodios o vigilantes para dar seguimiento a cada uno de los movimientos del ex funcionario priísta en ese lugar.

Desde ese sitio a la puerta de la estancia que ocupa el ex gobernador existen sólo cuatro metros. Los custodios que lo cuidan pertenecen al Grupo URI, el cual es de élite y está a disposición del ex funcionario las 24 horas del día.

En la estancia el ex gobernador tiene acceso a la medicina que lo ha acompañado desde Guatemala para atender los distintos padecimientos que presenta; depresión, ansiedad, hipertensión arterial sistémica e hígado graso.

Al interior de la estancia, Duarte cuenta con dos camarotes, cada uno con una extensión de 1.85 metros de largo por 71 centímetros para dormir. Al fondo de la celda están, de un lado el baño y del otro un lavabo, todo en una extensión de 2.60 metros por poco más de un metro de ancho.

El ex gobernador está aislado del resto de los internos del penal a quienes se les sigue un proceso.

Javier Duarte es el único que habita en la zona de aislados, que está integrada por cuatro estancias de las siete en total que hay en ese piso. Atrás de esa reja intermedia de seguridad.

La semana pasada la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Patricia Mercado, informó: “Lo que tenemos es una custodia de vista, lo estamos viendo las 24 horas para que no le vaya a suceder nada en un centro de reclusión hasta la determinación del juez”.

El ex gobernador fue internado en ese lugar el lunes de la semana pasada, una vez que fue extraditado desde Guatemala para enfrentar los cargos de desvío de recursos públicos durante su administración en el estado de Veracruz.

El trato que se ha dado al ex funcionario es visto por otros internos como de privilegio, no sólo debido a la zona aislada en la que se le ubicó, sino porque a través de sus representantes legales se le ha ingresado comida proveniente de distintos restaurantes.

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