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Al-Qaeda sigue vivo, y creciendo

La red terrorista es superior en liderazgo e infraestructura al EI, aunque éste sea el centro de atención, dicen expertos
Fernando Reinares (izq.), al presentar en Madrid el libro Al-Q aeda’s Revenge (la venganza de Al-Qaeda, acompañado de Bruce Hoffman, de la Universidad de Georgetown (segundo de izq. a der,) (JUAN CARLOS ROJAS. EL UNIVERSAL)
07/07/2017
02:53
Jerónimo Andreu / Corresponsal
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Madrid

Al-Qaeda sigue al acecho aunque el Estado Islámico (EI) le haya robado los focos mediáticos. Esa es la conclusión de una charla mantenida ayer en Madrid por tres de los mayores expertos en yihadismo en territorio europeo.

“El Estado Islámico llegó para quedarse, pero Al-Qaeda está presente con una creciente capacidad operativa”, explicó el estadounidense Bruce Hoff-man, de la Universidad de Georgetown. El investigador planteó que el grupo fundado por Osama bin Laden en 1988 sigue siendo superior en infraestructura, liderazgo y solidez a los jóvenes cachorros del EI, aunque estos sean los protagonistas del momento por la espectacularidad de sus atentados contra civiles en Europa.

“Sólo hay una cosa en la que el Estado Islámico es superior hoy a Al-Qaeda: la capacidad de operaciones en el exterior”, dijo Hoffman.

El experto considera que Al-Qaeda está centrada en acciones en Siria por medio de su filial, el Frente Al Nusra, a la espera de retomar la hegemonía yihadista cuando llegue un momento de debilidad del EI.

Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano, coincidió en que Al-Qaeda Central (asentada en la frontera entre Afganistán y Paquistán) continúa con sus capacidades operativas mermadas tras las derrotas que ha sufrido, pero compensa esa debilidad con la fuerza de sus ramas en Siria, Yemen, Somalia, Argelia y Mali. “Al-Qaeda no ha dejado de existir, y sigue creciendo”, dijo Reinares.

Los dos grandes grupos yihadistas continúan aspirando a golpes complejos y altamente letales, pero la ofensiva internacional a la que hacen frente les ha obligado a replegarse, primero, en pequeños atentados, “y ahora han dado un paso más, instigando a que atenten a personas fuera del radar, sin grandes contactos con la organización” a las que proponen indicaciones genéricas sobre métodos y blancos, explicó Hoffman.

Para entender la evolución yihadista, Reinares presentó sus conclusiones sobre los atentados en Madrid del 11 de marzo de 2004, el primer gran ataque en Europa, con 192 víctimas. La investigación, reunida en el libro Al-Qaeda’s Revenge, (la venganza de Al-Qaeda) establece por medio de pruebas documentales y entrevistas con líderes yihadistas que Al-Qaeda planeó el golpe en respuesta a las acciones de la policía española contra su célula local, desactivada tras los atentados del 11-S en Nueva York.

Reinares demuestra así dos cosas: que las tres grandes acciones yihadistas de la década pasada estaban conectadas (Nueva York, Madrid y Londres) y que Madrid no fue una venganza por la intervención española en la guerra de Irak. “Esa es una discusión que dividió a la sociedad española. Debido a su desconocimiento del yihadismo, una parte del país atribuyó el atentado a ETA, y otra parte a la guerra de Irak”, dijo. Reinares destacó que ese tipo de fracturas son el mayor triunfo para el terrorismo.

Carola García Calvo, investigadora del Instituto Elcano recordó cómo ha cambiado el perfil del terrorista desde 2001, con el aumento de yihadistas nacidos en Europa y de conversos al islam, cuando en una primera fase la mayoría eran extranjeros radicalizados en el exterior.

“El 20% de los combatientes extranjeros en Irak y Siria proceden de Europa. Los musulmanes europeos de entre 16 y 39 años están 20 veces más representados en ese grupo que los de otros países del mundo: Europa tiene un problema de radicalización”, explicó Reinares. Prueba de la importancia de este factor es que los 30 atentados yihadistas cometidos en el continente entre 2014 y 2017 tuvieron lugar en seis de los ocho países más afectados por la movilización de combatientes extranjeros: Francia, Bélgica, Reino Unido, Alemania, Suecia y Dinamarca. Los otros dos son Austria y los Países Bajos.

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