Bajo la mirada del mundo entero, Francia, nación que abandera los derechos humanos y los valores de civilización, acude hoy a las urnas para elegir al responsable de la máxima jefatura del país para los próximos cinco años.

Los franceses votarán entre Emmanuel Macron, quien sólo lleva cinco de sus 39 años en la política, y Marine Le Pen (48 años), quien predica el miedo y la intolerancia. La decisión en la segunda ronda de las presidenciales no será sencilla: por primera vez los dos finalistas ofrecen visiones de futuro completamente opuestas y se autoproclaman como candidatos “antisistema”.

Para Yves Sintomer, politólogo de la Universidad de París VIII, son unos comicios inéditos que reflejan la “gran crisis del sistema de los partidos tradicionales”. “Así que los indecisos y los inconformes decidirán la elección. Para muchísimos ciudadanos no va a ser un voto de adhesión, sino de rechazo de uno o de otro candidato”, dice el experto a EL UNIVERSAL.

Macron llega al “Día D” con los sondeos a su favor y ensanchando la ventaja. La última encuesta realizada por la firma Ipsos-Sopra Steria para France Télévisions y Radio France, le otorga 61.5% de la intención de los votos, mientras que la divulgada por OpinionWay, a solicitud de Le Echos, le atribuye 62%; es decir, 3% más que hace cuatro días.

El avance de Macron parece confirmar que Le Pen pagará por los errores cometidos en el cierre de campaña. Notablemente desesperada por atraer a los indecisos recurrió a un truco que le dio resultados a Donald Trump, el de los rumores sin pruebas para tratar de debilitar a su rival. En el último debate televisivo insinuó que el antiguo empleado del banco Rothschild y ex Ministro de Economía tenía una cuenta offshore en las Bahamas. “No tengo ninguna cuenta”, replicó el agredido. La “fake news” habría reforzado a Macron y debilitado a Le Pen.

El líder del movimiento En Marcha afirma que de llegar al Elíseo construirá una nueva Europa y rescatará las zonas industriales olvidadas implementando un plan Marshall basado en la innovación y el impulso a nuevas tecnologías. “Francia no puede darse el derecho a equivocarse”, insistió en la recta final de la contienda.

Por su parte, Marine Le Pen dice que de coronarse reconquistará la soberanía nacional invocando un referéndum para abandonar la Unión Europea. Como primera decisión, dijo que reactivará el control de las fronteras, reinstaurando los puestos de control y de visado.

En síntesis, una presidenta Le Pen creará un escenario de pesadilla que conllevaría prácticamente al fin de la UE que hoy conocemos.

“Estaríamos ante una situación muy preocupante. En un país de Europa occidental habría un gobierno de derecha muy dura, con elementos que vienen de una tradición fascista y con un mensaje de aislamiento”, explica Sintomer.

“También la tendencia autoritaria que tenemos hoy en Rusia, Turquía, Polonia, Hungría y Estados Unidos, potencialmente se vería reforzada con el triunfo de Le Pen”, indica.

Ello explica el porqué, con excepción de Varsovia y Budapest, todas las capitales de la Unión Europea están abiertamente con Macron.

La canciller alemana Angela Merkel, declaró al diario Berliner Zeitung, que “su campaña proeuropea es una señal a favor de una buena relación entre Alemania y Francia”.

Por su parte, la Comisión Europea, que suele callar ante contiendas electorales, también tomó partido. El portavoz del ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, justificó la intervención asegurando que no se trata de unos comicios clásicos: por un lado hay un candidato a favor de Europa y por el otro está “la opción nuclear”.

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