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Alfredo y Alberto Atayde Guzmán, herederos de 127 años de tradición circense, aseguran que se han venido preparando desde hace mas de un año en el momento que decidieron vender sus animales para continuar el espectáculo sin utilizarlos. Así nació originalmente en 1888 el circo Atayde en Mazatlán, Sinaloa.

Los hermanos Atayde saben que deben adaptarse al cambio, por si este no se revierte. Constantemente viajan para captar talento mexicano y extranjero, ya que es una iniciativa que lleva mas de 11 años buscando gente joven que no tiene como origen el circo.

Los empresarios se sienten extremadamente orgullosos, ya que se han convertido en un semillero de talento para circos en el extranjero.

Quienes llevan la batuta del circo enfatizaron la falta de interés del gobierno por no haber sancionado oportunamente a circos ilegales, mismos que ejercían violencia hacia los animales, y por los cuales tuvieron que afectarse empresas circenses serias como el Atayde.

El 12 de julio darán una función única titulada Circo Joven, Circo Nuevo, en el que darán a conocer talento que han descubierto. La función tendrá una duración de dos horas y los precios van de los 100 a los 500 pesos.

El circo Atayde regresó a sus inicios: trabajar sin animales en el espectáculo, ofrecer un trabajo de calidad y dejar en claro, como dice Alberto Atayde, “el circo no va a morir”.

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