Los silencios y acciones de la secretaria sobre Barragán

Hasta ahora sólo  habían sido las autoridades de Cultura de Jalisco, el ayuntamiento de Guadalajara, la UNAM y la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, que administra la Casa Barragán, las instituciones privadas y públicas de México involucradas en la polémica propuesta Jill Magid y su anillo. Pero ayer, durante el primer foro  en la UNAM sobre el tema, salió a relucir el nombre de la actual secretaria de Cultura Federal, María Cristina García Cepeda. Nos cuentan que  el empresario y promotor cultural César Cervantes señaló directamente que la funcionaría (cuando era titular del INBA) supo del tema y nada dijo ni hizo cuando le hablaron del proyecto que demandó retirar medio  kilo de las  cenizas del arquitecto —cuya Casa fue declarada Patrimonio  de la Humanidad por la UNESCO— para hacer con  ellas el famoso anillo. Pero además, García Cepeda dio todo su apoyo, al integrar al Consejo Asesor de la  Secretaría de Cultura a Arabella González, quien preside la Fundación de Arquitectura Tapatía, institución que dejó pasar el proyecto de Magid. Nos recuerdan que fue González quien al saber de la propuesta de esta artista sólo se rió porque, dijo entonces, le resultó una ocurrencia. Así será su asesoría para la nueva secretaria.

Una Ley de Cultura sin eco en el sector

Mientras los senadores y diputados trabajaban durante toda la noche del jueves para dejar lista la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, ¿en dónde estaba el gremio? Fueron sólo algunos los que empezaron a alertar acerca de que podría aprobarse una ley sin cuestiones fundamentales como los derechos de autor, estímulos, sanciones a servidores públicos y temas presupuestales. Durante toda la jornada de ayer en el Senado no hubo ningún pronunciamiento de parte de la Secretaría de Cultura ni de su recién creado Consejo. Los trabajadores sindicalizados que fueron a protestar afuera del recinto no fueron numerosos. Ayer, la Ley se convirtió en un tema que sólo los políticos comentaban en sus redes sociales. ¿Será que después de tanta discusión y tantos años y tantos análisis de los análisis, de cinco iniciativas finales, de foros, de meses, ya no había más nada qué decir?

Político olvida programa de lectura

Resulta que el afable alcalde de Tepic, Polo Domínguez, quien tanto pregonó su pasión por las letras y la lectura hace un año cuando impulsó la segunda edición del Festival de Letras en Tepic dedicado a Amado Nervo, ahora ya ni le interesa ese encuentro literario, pues su vista está puesta en ganar el gobierno de Nayarit. Nos cuentan que cuando pidió licencia como alcalde, a finales de noviembre pasado, no dejó ningún presupuesto asignado para la organización, por lo que la tercera edición está a la deriva. Dicen que si acaso se realiza este, no será en junio, como era tradición, sino en septiembre, o cuando Dios diga. Ahora lo que le importa al buen Polo es ganar votos con mensajes muy literarios como “Pasemos del verbo a la acción. Juntos lo haremos” y “Llegar al poder no es un premio al ego, es un compromiso de humildad”.

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