Indian Roadmaster Classic: Carrera hacia el horizonte.

Esta motocicleta, es una contundente pieza de arte e ingeniería. Su vocación genuina: devorar kilómetros.
23/04/2017
12:00
Motorette
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"Es la de Pedro Infante” Varias personas nos decían eso cuando se topaban con  la imponente Indian Roadmaster Classic. Nos queda claro que no es usual la visión de una moto de este calibre estacionada frente a un corporativo o en un semáforo de la Ciudad de México. La gente no está acostumbrada a esculturas rodantes de su clase. ¿La razón? Es una moto para viajar a la que le gusta más la carretera que cualquier otra cosa.  Allí es donde saca a relucir todo su potencial, confort, tecnología, seguridad y una larga lista de atributos que nos dejaron con un gran sabor de boca.

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Manejarla es inolvidable. 
Diseño eterno. Ya que estamos en esa misteriosa mezcla de formas que brincan y dan placer a los sentidos, hay que admitir que el fabricante de motocicletas más antiguo de Estados Unidos ha construido una versión casi perfecta de la icónica Roadmaster Classic. Todo el carisma de Indian Motorcycles está aquí, pero con la tecnología que los motoristas agradecemos hoy en día.
Para reafirmar nuestras impresiones, decidimos adentrarnos en blogs de propietarios de estas motos y el 99% de ellos, la colocan por encima de la H-D Road Glide o Road King. Uf… Antes de arrancarnos a leer los testimonios, pensábamos que solo nosotros poníamos a las de Milwaukee por debajo de las Indian, pero no, el público también lo hace y sin tocarse el corazón.

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Indian también echó toda la carne al asador en esta Roadmaster Classic con el juego de maleteros y asientos todo forrado en piel de la más alta calidad. Aunque no es impermeable, no se decolora ni se deforma con el  tiempo, el sol y el agua como sucedía en las generaciones anteriores. Dentro de las enormes maletas (que en total suman 120 litros de capacidad) hay una alma de plástico que evita su deformación y no deja entrar el agua así que la carga va segura. El único tema es que no se pueden cerrar con candado; si dejamos nuestras pertenencias (como cascos o chamarras), tendremos que poner la moto a la vista. Imaginamos que existen los candados o las maletas con cierres, pero en la unidad de prueba no fue así. 

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Debajo del asiento, se encuentra el poderoso motor Thunder Stroke 111, cuyas cifras resultan muy buenas para una motocicleta de esta magnitud. El motor es tan poderoso y contundente como refinado. Para ponerlo en marcha no es necesario el uso de una llave, basta con llevar encima una tarjeta de aproximación o introducir un código personal de seguridad. 
El equipamiento de serie incluye el parabrisas electrónico y calefacción de puños y asientos. El confort está asegurado. De hecho, los posapiés del pasajero son regulables y hasta un sistema de audio de 100 watts forma parte del sofisticado sistema Ride Command con pantalla táctil de 7 pulgadas a todo color. El navegador nos sorprendió por la gran cantidad de funciones; solo en automóviles del segmento premium tenemos una referencia de un grado similar, no en una moto.

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El manejo de seda.  A pesar de sus 406 kg con el tanque de gasolina lleno, la plenitud llega desde que quitamos los pies del piso. La moto es ágil para maniobrar; puedes entrar lanzado a las curvas y frenar o seguir con el impulso sin sentir que la masa te lleva al exterior de la curva. El carenado y el parabrisas ajustable son una delicia ya que en días lluviosos o fríos, no sientes siquiera el viento en el pecho. Eso, en viajes largos, es algo que se aprecia infinitamente. Eso sí: se agradecería una reversa como en la Goldwing para mover esta Roadmaster en la cochera.

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En resumidas cuentas, la experiencia a bordo de esta Indian Roadmaster Classic ha sido de las mejores que hemos tenido, con toda franqueza. Se trata de un conjunto equilibrado que aporta una gran imagen retro con toques clásicos de la marca junto con la mejor tecnología probada para una moto de este tipo. Definitivamente, supera a su rival americana. Para asegurar mayores triunfos, habrá que manejar la nueva K 1600 B de BMW en unos meses que llegue al país. La Roadmaster fue hecha justo para quitarle un pedazo del pastel a sus dos viejas enemigas. 
Por último: no, no es la de Pedro Infante. Él hubiera preferido viajar en ella y no en la avioneta que le quitó la vida.

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