No es nuevo lo que le sucede a

, la gimnasta estadounidense que abandonó las competencias en Tokio debido a la tensión emocional de la que era objeto. Esto ha sucedido desde hace mucho tiempo, y no sólo en el deporte, sino en actividades de mucha presión mediática como bien puede ser la danza, la música o alguna situación administrativa.

Lo importante es combatir de forma directa y segura, pero para esto mucho tiene que ver que los atletas reconozcan que tienen un problema y que la psiquatría los puede ayudar, no teniendo miedo a los fármacos que bien podría utilizar. El psiquiatra Mario González , especialista en temas deportivos, ha estado muy al pendiente de este fenómeno, que se ha desatado mucho más debido a la pandemia de Covid que azota al mundo desde hace casi ya, dos años.

“La alta exigencia que tienen los atletas de alto rendimiento, es algo que se vive desde hace mucho tiempo, igual pasa en otras actividades que confieren disciplina muy alta y sacrificio de vida cotidiana y en estos Juegos Olímpicos tiene mucha más relevancia porque hay algunos reportes que hablan sobre problemas de salud mental relacionados con la pandemia”.

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Hay datos que presagiaban esto: “Hay una encuesta realizada por el COI en 4 mil atletas de 135 países y estuvieron evaluando que tipo de dificultades habían presentado para llegar a los Juegos y desde ahí se hablaba de un 32 % que hablaban de problemas de salud mental. Esto ha sido contrastante con números en otros años”.

Era algo natural, que esto afectara a los atletas que participan en Tokio . “Los atletas pensaban en llegar a los Olímpicos en el 2020 y esto tiene efectos muy importantes en el cerebro, ya que cuando uno está enfocado, tiene una motivación muy grande, hay motivadores bioquímicos que te tienen alegre, feliz, y cuando se corta y se cambia la fecha implica una ruptura no solo de posponer, muchas personas cambian su actividad física y sus patrones del sueño se modifican. En Australia , una encuesta que se hizo entre atletas que iban a participar en lo Tokio , encontró que un 79 % tuvieron actividades físicas coartadas y de ahí casi un 55% reportaban cambios en la salud mental”.

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LA PSIQUIATRÍA

La psiquiatría bien podría ser un soporte, una ayuda para combatir estos males, pero “ha sido difícil romper el estigma que hay en varios atletas, que niegan el aceptar tener problemas de depresión, consumo de sustancias, porque causa estigmas y son tachados por la sociedad”. Hay que aclarar que la depresión, la ansiedad “no es exclusiva de personas con problemas sociales o económicos, esto le puede dar a ricos, pobres, y los atletas no son la excepción”.

Lo primero es reconocer “que se tiene un problema y se debe de recibir tratamiento. Hay mucho estigma en la cuestión de los fármacos, que si son adictivos, que si causan dóping y no, la mayoría no da dóping, el efecto no proporciona beneficio o ventaja a quien lo está tomando. Los anfetamínicos sí, pero los antidepresivos no dan una ventaja física. Así que los organizadores, los Comités , las Federaciones deben de interesare mucho más en estos problemas y los atletas aceptar que los tienen y pueden ser tratados”.