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ariel.velazquez@eluniversal.com.mx
Monterrey.— No falta mucho tiempo para que el cuerpo de Jaime Munguía lo exija subir de categoría. De hecho, el tijuanense —de 22 años de edad— pronostica que este año será el último que pelee en las 154 libras (69.9 kg), en la que es campeón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
Lo que para muchos sería una crisis —robustecer—, para Jaime es una tierra de oportunidades. En la división de las 160 libras se encuentran los nombres que en la actualidad llenan las marquesinas de las grandes funciones.
Saúl Canelo Álvarez, Gennady Golovkin, Demetrius Andrade y Jermall Charlo pertenecen —en ese orden— a la élite de la categoría de los medianos, que hoy tiene como apellido al dinero.
“Me voy a mantener en las 154 libras hasta finales de año. Quiero pelear con los mejores y primero lo haré en esta división, y cuando suba también quiero que sea contra los mejores”, declaró Munguía.
El invicto peleador bajacaliforniano enfrentará mañana a Dennis Hogan, irlandés naturalizado australiano, quien cruzó el mundo por una oportunidad que le concedió un rival 12 años menor, pero dueño del cinturón.
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Para las apuestas, está claro que Hogan no es parte de la nata del boxeo. En Las Vegas tienen arriba al mexicano (menos mil 200), lo que significa que hay que apostar mil 200 dólares para ganar 100. Traducido: el australiano viajó mucho para sufrir una derrota. “Sé que el favorito es Munguía, pero todos tenemos una oportunidad en la vida para destacar. Yo vengo por la mía y no la quiero dejar”, dijo Hogan.
El reto de mañana para Munguía está más allá del triunfo. Es dimensionar su calidad.
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