Alicia Vargas

fue parte del Guadalajara, allá a finales de los 60, inicios de los 70. La fiebre por el futbol era grande, crecía cada vez más y se organizó a nivel internacional la primera Copa del Mundo Femenil y México fue invitado.

Yo ni quería ir. Decidieron que llevarían a las cuatro mejores jugadoras de cada equipo, yo les decía, que se vayan, cuando regresen seremos campeonas, pero al final me llevaron ”.

La preparación no fue sencilla, el viaje no fue fácil: “No hubo apoyo. La empresa Marín y Rossi fue quien costeó los pasajes, hotel, camión y todo, hasta tren. Tú te tenías que comprar zapatos, uniformes”.

No había nada de uniformes el día del viaje a Italia, “p ensábamos presentarnos con playera blanca, short blanco y medias blancas, y números pintados, y como presentación una blusa blanca y falta negra como fuera… Cuando estábamos en el aeropuerto, nos llegaron unos uniformes que decían ‘Enrique Borja’, no sé si él los dio, en ese tiempo Enrique tenía una casa de deportes. Nos sentimos soñadas con el uniforme talla X, cómo te quedara. Un solo uniforme de juego: un short blanco con franja verde; camisa verde de manga larga y cuello redondo, con el calor que hacía en Italia y calcetas blancas. Sólo un uniforme, al acabar cada juego tenías que lavar todo, ahí o en la regadera ”.

El equipo llegó a Italiay compartimos hotel con Austria, nuestro primer rival. Ahí conocimos al padre Rocco, que nos llevó a entrenar a su seminario, jugábamos contra sus seminaristas y nos sirvió de mucho. Cuando vimos a las de Austria dijimos ‘están re altas’, la portera con estirar el brazo tocaba el travesaño, nosotros pensábamos ‘cómo les vamos a hacer gol ”.

No sólo se los hicieron, las golearon 15-0 y Alicia Vargas anotó nueve, de ahí nació el apodo de la “Pelé”.

Pero ese juego fue mucho más anecdótico: “ Ni bandera llevamos. Se le había regalado al padre Rocco un escudo azteca y cuando vio que no llevábamos bandera, el tomó una de Italia, ya ves que tiene los mismos colores y así salimos, en vez del águila nuestro escudo azteca ”.

En el siguiente juego se enfrentaron contra Italia, “ ahí nos ganaron 2-1 por un arbitraje localista ”, pero hubo más… “ nosotras quedamos que nos íbamos a traer el balón de recuerdo y cuando terminó el juego, una de la banca sale corriendo y se mete el balón debajo del suerte y que dame el balón y se armó la cámara húngara, se dieron sus trancazos y regresamos al hotel todas golpeadas, pero con el balón” .

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