Las cartas de modelos Audi y Volkswagen decían a los propietarios que tendrían que llevar sus automóviles a un distribuidor para instalar un nuevo software que garantizaría que las emisiones del tubo de escape fueran "optimizadas y operaran eficientemente"

El escándalo ha impactado al sector automotor, ya que las concesionarias en EU dijeron que hay personas que están evitando comprar vehículos a diesel y ha surgido el “#dieselgate” como tendencia en Twitter