
Sabina Berman12/11/2017


El Presidente llamó a su tiradora de tarot y la gorda mujer en su túnica de arcoíris tiró sobre el escritorio del despacho presidencial las barajas, todas con el envés a la vista...

Cuando ella, vestida de vaqueros y camiseta blancos, la trenza negra cayendo sobre su hombro izquierdo, se adelantó al micrófono, un silencio descendió sobre el país entero

¿Eso es lo que Gabo el genial creía que era el feminismo? ¿Una bola de mujercitas quejándose de no poder ser sus esposos patriarcales?






Trump no esperó la votación. Entró a la cabina de mandos, se quitó el saco, tomó el asiento del piloto, saludó por el micrófono a los pasajeros y apretó el botón del tablero que decía despegue...