El Presidente llamó a su tiradora de tarot y la gorda mujer en su túnica de arcoíris tiró sobre el escritorio del despacho presidencial las barajas, todas con el envés a la vista...

Cuando ella, vestida de vaqueros y camiseta blancos, la trenza negra cayendo sobre su hombro izquierdo, se adelantó al micrófono, un silencio descendió sobre el país entero

Trump no esperó la votación. Entró a la cabina de mandos, se quitó el saco, tomó el asiento del piloto, saludó por el micrófono a los pasajeros y apretó el botón del tablero que decía despegue...