El escenario es de incertidumbre; no es, ni de lejos, una victoria mexicana. Un Congreso con mayoría opositora le pone freno a la agenda legislativa interna de Trump, pero no le quita sus facultades ejecutivas y unilaterales ni el control de la política exterior y comercial

Los demócratas enfrentan otro riesgo: confundir el castigo a Trump con un respaldo propio. El descontento puede entregarles escaños, pero no necesariamente devolverles la confianza del electorado