El Mundial 2026 está acelerando procesos de expulsión urbana que benefician a intereses inmobiliarios. El Estado y la ciudad se reorganizan no para beneficiar no a quienes la habitan, sino para quienes buscan extraer rentas de ella

Al oficialismo no le importa la verdad. Tampoco le aflige el daño enorme que le está haciendo a toda una generación. No le duelen las muertes infantiles por sarampión, cáncer o por falta de medicamentos. Nos toca a las y los ciudadanos despertar.