La semana pasada se cumplió el aniversario de dos eventos que nos obsequian deleznables muestras de la inconsistencia con la que se imparte la justicia en México
Si cayéramos en la trampa del Verde-PRI no habrá de sorprendernos que pronto se contemplen candados electorales en el uso de redes
Esta vez no anularé, porque decidí no renovar mi credencial de elector, para dejar de engordar la bolsa del padrón con la que se reparten dinero los partidos. Me abstendré porque no quiero avalar la fórmula con la que se distribuyen recursos como si no tuviéramos a casi la mitad de la población sumida en la pobreza.
Se habla de un “choque” entre los criminales y fuerzas federales, pero el inequitativo saldo de muertos nos obliga a revisar la posibilidad de que la mayoría de los llamados “delincuentes” no tuvieran arma alguna y en vez de haber sido detenidos y sometidos al juicio correspondiente respetando sus derechos humanos, hayan sido asesinados sin posibilidad de defensa



