Hay tanto rencor en el ambiente que nos extraviamos en las causas para convertir nuestra rabieta y nuestros berrinches en destrucción. Muchas publicaciones se han vuelto, más bien, catálogos del contentillo social. En algunos casos ya estamos ante el peor escenario: no es el gobierno el censor sino el pueblo quien exige la censura

La bella ingenuidad de la 4T creo que está basada justamente en esa vieja premisa de Rousseau en torno a la bondad de la humanidad que, al final, resulta utópica

Ejército y Marina seguirán en la calle y poco a poco cambiarán su nombre, convocarán a nuevos reclutas de la nueva amalgama armada: serán 50 mil muchachos, oblatos de la 4T, dispuestos a dar su vida para rescatar a México, de lo que aún pueda ser rescatado, porque casi todo tendrá que volverse a construir