Coraje desbordado
Hay tanto rencor en el ambiente que nos extraviamos en las causas para convertir nuestra rabieta y nuestros berrinches en destrucción. Muchas publicaciones se han vuelto, más bien, catálogos del contentillo social. En algunos casos ya estamos ante el peor escenario: no es el gobierno el censor sino el pueblo quien exige la censura



