Al no existir castigo, al meter por debajo de la alfombra este lamentable incidente, normalizan la violencia y la ilegalidad. Primero, porque no es posible que exista tan bajo y mediocre control en la entrada a palcos, y después porque no es posible que las autoridades permitan que un hombre armado entre a un estadio

En el futbol mexicano, tristemente, ya nos acostumbramos a la violencia en los estadios. Cada vez es más común, y casi nunca pasa algo

El fin de semana existía la esperanza de que, al haber dos clásicos (Chivas vs Atlas y América vs Pumas), las cosas fueran distintas, pero no; dos partidos para el olvido y de muy mala categoría