Jacob Coxon trabajaba hasta la semana pasada construyendo sistemas de inteligencia artificial para hacerlos cada vez más inteligentes. Su renuncia obedece a que, según él, lo que estaba ayudando a construir podría terminar siendo capaz de terminar con la humanidad. Acusa tanto a Anthropic como a OpenAI, empresas en las que trabajó, de correr hacia una “superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma” y de estar apostando con nuestras vidas. ¿Qué está pasando con la IA y su desarrollo? Pablo Lascurain, fundador de Dissent Ventures, nos habla al respecto.