2022: la arena electoral

Yuri Beltrán Miranda

La configuración política mundial habrá cambiado para fines del 2022. Varios nodos de poder tienen comicios programados.

En América la atención se concentrará en la elección estadounidense. Hay razones para el nerviosismo, pues se está conformando el clima para una mayoría republicana en la cámara baja, lo que –a su vez– podría significar el resurgimiento de Trump como una opción potente para las presidenciales 2024. Desde hace décadas, el partido del presidente suele perder alrededor de 25 escaños en las elecciones intermedias. El escenario es peor esta vez, pues Biden registra niveles de popularidad raquíticos. Algunos estados estrenarán una distritación que podría favorecer a los republicanos.

Cinco países latinoamericanos celebrarán comicios, en los cuales la ciudadanía podrá expresar su descontento. Latinobarómetro halló que tres de cada cuatro personas considera que se gobierna para las élites.

Los brasileños irán a las urnas (electrónicas) para decidir sobre la continuidad del populista Bolsonaro, quien podría enfrentar al expresidente Lula y al alcalde de Sao Paulo. Las encuestas anticipan un 23% de los votos para el actual Presidente, quien ha sido denunciado por su nefasta respuesta ante la pandemia. En su periodo la deforestación del Amazonas aumentó 40%.

Colombia tendrá elecciones congresionales y presidenciales. La continuidad que propone el actual Ministro de Finanzas se ve improbable, de cara a las protestas registradas en contra de las reformas propuestas por el gobierno. Contra él podrían competir el ex guerrillero Gustavo Petro o el centrista Sergio Fajardo.

Seis estados mexicanos irán a las urnas, incluyendo algunos bastiones importantes para la oposición. Las encuestas sugieren ventajas para el oficialismo. Está en juego la vigencia y presencia territorial de la alianza opositora.

De llevarse a cabo, el ejercicio de revocación de mandato mexicano ofrece nula incertidumbre. Fue convocado por quienes proponen no-revocar, un round de sombras.

Algunos de los grandes europeos también irán a las urnas. El presidente francés, Emmanuel Macrón tuvo un buen manejo de la pandemia y encabeza las encuestas. Si es electo, podría actuar coordinadamente con el italiano Drahgi para llenar el vacío de liderazgo que dejó la salida de Merkel.

En Hungría el sueño europeísta será llevado a votación. Uno de sus principales detractores —el primer ministro ultraderechista Victor Orbán— está acusado de violaciones a los derechos humanos. Enfrenta a una coalición opositora. En Suecia, la socialdemocracia que gobierna desde 1917 esta vez cuenta con apenas 30% de las preferencias.

En Asia sobresale la elección filipina. El hijo del exdictador Ferdinand Marcos y la hija del actual Presidente, Duterte, se unieron en una fórmula que podría asegurar la sobrevivencia de ambas dinastías. Tendrán también elecciones Korea del Sur y Uttar Pradesh, la provincia hindú poblada por más de 200 millones de personas.

Del lado africano habrá que estar al pendiente de los comicios kenianos, con una democracia electoral sumamente frágil. Las elecciones 2017 debieron repetirse, al tiempo que la principal reforma política del actual Presidente fue declarada inconstitucional.

En el mundo democrático, el sufragio demostrará una vez más ser el instrumento para definir el rumbo de la política. Las instituciones aprendieron a administrar comicios sin generar riesgos adicionales de salud. Toca el turno de la ciudadanía. 

 

Consultor independiente.
@yuribeltran

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