¿Qué es lo que tú consideras que te hace sentir vivo? Cada persona daría una respuesta diferente a esa pregunta, y no hay respuestas correctas o incorrectas, porque cada uno vive de diferente manera, pero la gran mayoría no vive como les gustaría, ¿cuál es tu caso?

Siempre he considerado que lo que nos hace sentir vivos, tiene que ver con las pasiones que cada uno poseemos, de manera particular puedo decir, que el hecho de subirme a una tribuna y compartir un mensaje es algo que disfruto en demasía, dar una conferencia y mientras se exponen los puntos de la charla, el ver las caras de las personas con una expresión, como si aprobaran lo que les comparto, como si algo de lo que les digo tiene sentido para ellos, eso es, mientras estoy en la tribuna, pero cuando aún no subo, los nervios que se sienten, la adrenalina, las emociones, son muchos sentimientos encontrados pero bastantes favorables, definitivamente para mí es una señal de que lo que hago, me gusta y apasiona.

Por otro lado, el escuchar una buena música, el sentir la letra del artista a través del clímax de una canción, que nos hace remontarnos a experiencias vividas, son como una guía perfecta para pasar de una emoción a la otra, con tan solo unos acordes.

Para otros; el subir los cerros, practicar senderismo, caminar, esa conexión con la naturaleza es algo que nos demuestra que estamos vivos, pero sobre todo nos recuerda, algo que damos por sentado en muchas ocasiones y no somos conscientes de la gran oportunidad que tenemos. Sentir el aire en nuestro rostro cuando caemos del avión con paracaídas, o la cara de susto que ponemos al lanzarnos del bongee, el viento rosando nuestra cara al bajar una pendiente en nuestra bicicleta, el patinar con mucha energía y sentir la velocidad en nosotros, el terminar exhaustos al culminar con nuestra rutina de ejercicio, cualquiera que sea tu caso, la invitación es hacer todo aquello que nos haga sentir vivos.

            En el ámbito profesional; cuando el abogado defiende a su cliente, y este recuerda la importancia de la libertad, cuando el medico sana a alguien, la enfermera que nos atiende con paciencia, cuando la dentista ve rostros radiantes por la nueva sonrisa de su paciente, el psicólogo contempla a su paciente con sentimientos de plenitud, la maestra observa como aprenden sus estudiantes. En lo familiar; el padre que mira a sus hijos desarrollarse, la madre que percibe con orgullo el crecimiento de sus hijos… Definitivamente hay muchas cosas, incuantificables que sin duda, cada uno de nosotros podríamos decir, “por esto y muchas cosas más, vale la pena estar vivos”.

            Y lo menciono de esta manera: “vale la pena”, porque no todo es emoción y pasión en nuestra vida, por supuesto que existen muchas cosas que nos pueden hacer tener sentimientos de simplemente querer huir, dicen algunos filósofos que el nivel de alegría, felicidad y éxtasis que llegamos a sentir las personas es directamente proporcional, con la capacidad que tenemos de sentir dolor, tristeza y cosas peores.

Ciertamente nadie puede saber cuánto tiempo estaremos en este mundo, así que más nos vale disfrutar a cada momento, busquemos cualquier pretexto para sentirnos vivos y no huyamos del dolor y la tristeza, por supuesto que tampoco nos aferremos a ello, pero sentir dolor está bien, es una señal inequívoca de que sentimos y eso quiere decir que estamos vivos.

            ¿Ya sabes lo que dictamina tu acta de nacimiento? “nació vivo”, ¿qué es lo que determina tu actitud? ¿vives? Yo espero que si, no importa la forma, importa el fondo, así que mi pequeña y respetuosa recomendación es buscar eso que nos hace sentir vivos o si ya lo encontramos, no lo soltemos, porque aferrarnos a ello es, aferrarnos a la vida.

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