A la mayoría de las personas nos gusta siempre tener algo que hacer, porque si no, nos podemos llegar a aburrir, y casi a nadie nos gusta estar aburridos, incluso hasta preferimos tener experiencias dolorosas en nuestros momentos de aburrimiento con tal de no sentir esta sensación, o preferimos el dolor en lugar de entregarnos a nuestros pensamientos. 
 
Se realizó un experimento en la Universidad de Virginia, donde se colocaba a varias personas en una habitación sin hacer nada, enfrente de ellos tenían un botón que si lo aplanaban y acercaban su pie a un punto determinado de la mesa en la que estaban, recibían una descarga eléctrica, esto lo hacían por lo menos cada 15 minutos. Como parte de las conclusiones del estudio  se determinó que las personas preferían las descargas eléctricas en lugar de estar aburridas, o lo hacían, para evitar enfrentarse a sus propios pensamientos. ¡Imagínate!, las personas preferimos sentir dolor antes que estar aburridas.
 
¿Cuántas veces por estar aburridos, nos hemos lastimado? De primera estancia, diríamos que nunca, sin embargo, mejor vamos a meditarlo un poco, y pensar que por estar aburridos, buscamos: quitarnos una costra de alguna cicatriz que traigamos en alguna parte de nuestra piel, sacarnos un bello que nos esté molestando o que se vea muy grande de alguno de nuestros brazos, rascarnos un grano… Algo debemos de hacer para causarnos dolor físico, por supuesto que no es un dolor demasiado fuerte, pero buscamos esa pequeña sensación de dolor, debido a que en esos momentos no encontramos otra cosa mejor que hacer.
 
Probablemente, decidimos hablar con personas que nos causan daño o nos lastiman de alguna forma. Por estar aburridos decidimos intentar una relación con alguien aunque sepamos que no va a funcionar, intentamos hablar con alguien que sea parte de nuestro pasado, ¡preguntémonos! ¿Cuántas veces hemos comenzado una relación, solo por el hecho de estar aburridos?
 
Muchas veces no somos conscientes de algunos comportamientos o reacciones ante determinadas situaciones de la vida, como cuando estamos solos, algunas personas no saben estar solos y mejor deciden llenar ese vacío con cualquier tipo de persona, aunque esta persona no sean muy favorables para nosotros, o para nuestra salud emocional.
 
Siempre tendríamos que estar buscando el continuo crecimiento personal en todos los sentidos, y por ende tratar de convivir con personas que nos ayuden a crecer, y por supuesto también ser una persona que ayuda a crecer a los demás, de tal suerte que seamos el refugio de alguien o nos busquen porque nosotros les aportemos algo a sus vidas. 
 
Debemos ser muy cuidadosos siempre de lo que hacemos y sobre todo de lo que nos hacemos a nosotros mismos, preguntarnos ¿qué soy capaz de hacer? Con tal de no sentirme aburrido, ¿qué comportamientos estoy teniendo, que me causan dolor?
 
Tengamos cuidado, que con tal de no sentirnos solos o aburridos, nos estemos dando esas descargas eléctricas, que nos lastiman, suplamos ello, con prácticas positivas: por ejemplo la lectura de un libro, ver algunos tutoriales sobre algo que queramos aprender, documentales, películas, la práctica de algún deporte, alguna actividad artística. Por supuesto que una mente ocupada siempre es mejor, pero no solo ocupada, sin alguna razón, sino con un objetivo en mente.
 
Buscar siempre a personas que nos ayuden a mejorar, para ello siempre tenemos a nuestra familia, algunos miembros con los que tenemos la confianza de platicar, o nuestros amigos, siempre es bueno ser claros y decir “te necesito”, y no hay nada de malo en ello, sobre todo porque son personas con las que nosotros podemos desnudar nuestro ser.
 
¿Qué dolor estás buscando causarte, solo para no estar aburrido?

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