¿Qué relación quiero?

Yheraldo Martínez López

¿Recuerdas cuando eras niño o niña? Cuando tenías una sábana que siempre abrazabas, un peluche con el que siempre dormías, un juguete que siempre estaba contigo y cuando te daba miedo, abrazabas eso tan especial para ti, quizá ya era viejo y desgastado, pero cuando tronaba el cielo porque llovía mucho, tú lo tomabas con fuerza entre tus brazos, cuando te regañaban tus padres los abrazabas, incluso lloraste o te desahogaste emocionalmente con ello. ¿Ya recordaste? 
 
Cuando fuimos niños todos tuvimos cosas de las cuales nos aferrábamos, ¿y ahora que ya somos adultos? Ya no nos prendemos de ese tipo de cosas, ahora de adultos nos aferramos a personas. El común denominador de las relaciones se ha convertido en eso tan conocido como “tóxicas”. Parece un término de moda, que surge a través de las relaciones interpersonales que se dan en la actualidad, lo cierto es que el concepto pudiese ser nuevo, sin embargo, la descripción que él refiere no tanto.
 
Cuando escuchamos eso de “relaciones tóxicas”, la mayoría de las personas se enfoca en una relación de pareja, pero en realidad las puede haber de cualquier índole de la vida, donde haya una relación de dos o más personas: en lo laboral, en la amistad y hasta en la familia. Generalmente una relación tóxica se refiere cuando dos personas son capaces de hacerse daño, por alguna razón o circunstancia, esto habitualmente termina siendo inconsciente por parte de las dos partes involucradas. Lamentablemente las señales que hay, cuando una persona se encuentra en una relación de esta índole son intangibles y por ende se tornan subjetivas, y como es la mayoría de las veces inconsciente no se percata del daño emocional que causa, hasta que llega a un nivel perceptible, punto en el que se empieza a justificar ciertas actitudes. 
 
Deberíamos de realizar un “check list”, de todas las relaciones en las cuales nos encontramos, serían por supuesto demasiadas, pero enfoquémonos en las más importantes para nosotros: con nuestros padres, familiares cercanos como hermanos o hermanas, con nuestros mejores amigos, nuestra pareja… posteriormente echemos un vistazo también en el ambiente laboral o escolar según sea el caso, a ver cómo andamos también.
 
Una manera de identificarlo es cuando en la relación en la que te encuentras, la otra persona te hace sentir mal, si tú como persona te sientes juzgada, subvalorada, utilizada, amedrentada, acosada, de alguna forma maltratada, o si consideras que después de estar con esa persona de pronto sientes mucho pesar, como si robara tus energías, algo como que no te hace sentir bien. Estas son solo unas señales que tú puedes reconocer, hay muchas más. Aquí lo importante es que una vez que estén identificadas, debemos buscar la manera de salir de esa relación, o si es de esas relaciones de las que no se puede salir; por ejemplo, con nuestros padres o hermanos, tratar de ser muy inteligentes a la hora de tratar con ellos y no caer en situaciones que nos dañen a nosotros.
 
En general se puede decir que las relaciones tóxicas, se vuelven tal, cuando las dos partes son incapaces de lograr un trato igual. Pero se identifica más cuando uno es el abusado, pero también podríamos ser nosotros los abusadores y los que tratemos mal a las otras personas con quienes nos relacionamos. Sin duda, ambas partes tienen algo que tratar, o si de plano estamos ante relaciones sanas, sigamos así y disfrutemos, pero de no ser de esa manera, entonces busquemos el camino del crecimiento personal, y rodeémonos de personas que aporten a nuestra vida, siempre buscando aportar de la misma manera.
 
Un antídoto natural para relaciones tóxicas, es una autoestima muy bien trabajada, donde realmente nos conozcamos a nosotros mismos. Podremos seguir siendo esos niños con miedos que buscamos aferrarnos aquello que nos regalaba tranquilidad, pero no es necesario aferrarnos a personas, por lo menos no de una manera insana, abracemos cuando tengamos oportunidad, demos palabras de aliento y recibámoslas cuando sea necesario, pero siempre entendiendo que, así como los demás podrían partir, nosotros también podemos hacerlo. 

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