Pandemia+Depresión=Suicidio: otro virus mortal

Yheraldo Martínez López

Nos enfrentamos ante un enemigo peligroso como lo es el COVID-19 y de ese tenemos que cuidarnos afuera, pero al quedarnos en casa nos estamos enfrentando a otro virus muy peligroso porque ese no se detecta fácilmente por la sociedad: la depresión y en ocasiones hasta el suicidio.

Durante estas fechas que se nos ha pedido fervientemente quedarnos en casa,  diferentes gobernadores han hablado sobre los riesgos que representa para la salud emocional de las personas. El aumento de la violencia intrafamiliar era una situación que se veía en épocas de calor, pero ahora ha venido aumentando en diferentes Estados de nuestro país y en mayor medida. Hasta tenemos Jefes de Estado como el mismo Donald Trump diciendo a su población que cuiden a las personas a nuestro alrededor de esta otra pandemia, que incluso podría haber más muertes por suicidios que por coronavirus en Estados Unidos en este año. Tal vez pudiera resultar exagerado, pero de que habrá un aumento sin duda lo habrá.

Situaciones como un hombre en la India, que al creer tener COVID-19, toma la decisión de quitarse la vida para no infectar a su familia; Thomas Schaefer, ministro de Finanzas Alemán, opta por quitarse la vida ante tan aterrador escenario que vislumbraba; las dos enfermeras en Italia que disponen suicidarse al terminar su jornada de trabajo y ver a todos esos enfermos que atendieron. Estos son casos de personas en los que podríamos decir que influyó de una forma directa la situación que se vive por la pandemia.

Pero también se han registrado suicidios como el de Cd. Victoria de un joven de apenas 26 años, quien ya había intentado quitarse la vida en diversas ocasiones y desgraciadamente el pasado 26 de marzo lo logró; de igual manera, una mujer en Matamoros decidió quitarse la vida después de tener una pelea con su esposo, ella también lo había intentado anteriormente .

El encierro en nuestros hogares de entrada, trae ansiedad para la mayoría de las personas, eso se nota en el hecho de querer terminarnos la alacena de forma más rápida que como habitualmente lo haríamos. Hay mayores problemas familiares al no saber relacionarnos con nuestra propia familia, y para las personas que viven solas, este aislamiento es la alfombra roja perfecta para dar rienda suelta a pensamientos suicidas.

Ya se ha venido hablando de que el suicidio en el mundo es la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años. En nuestro país ocurren 17 suicidios diarios, de los cuales 7 son de jóvenes entre 11 y 19 años.

Esto denota la urgencia de tratar la inteligencia emocional de las personas, y lo podemos hacer a través de la educación en los centros escolares; en las empresas a través de más concientización al respecto; campañas por parte del gobierno donde se apueste a prestarle más atención a este tema; en fin, verlo como un tema de salud pública que debe ser atendido.
Estos no son temas que se traten con peculiar atención como problemas de salud pública en nuestro país, ignorando así que acciones como el encierro obligatorio por una pandemia podrían agravar las circunstancias.

Ya hemos hablado sobre la conciencia social que debemos tener ante lo que se vive en el mundo, también tendremos que considerar poner atención en nuestros familiares como primera opción y detectar cualquier señal de depresión en ellos. Tenemos el pretexto perfecto al estar reunidos en casa y con considerable tiempo para hablar y poder expresarnos, nuestra tarea es hacerles sentir a las personas que nos importan. Y claro no olvidar a las personas que a lo mejor no podamos ir a visitar, pero sí podamos mandarles un mensaje, realizarles una llamada, hacerles notar que los notamos en el mundo. A ese compañero o compañera de trabajo que siempre se aísla, a esa compañera o compañero de la escuela al que siempre están molestando, hacerle preguntas tan sencillas:

¿cómo estás?

¿cómo te sientes?

¿cómo la estás pasando?

Nos estan inundando las noticias de cosas negativas, empecemos nosotros a divulgar algo positivo. Poner atención y estar alerta de las personas que nos rodean también se debe convertir en cotidianidad, eso solo sucede cuando entendemos que todos somos responsables de nuestro mundo y de quienes habitamos en él.

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios