El gobierno de México es candil de la calle, obscuridad de su casa: regala petróleo a Cuba mientras Pemex no le paga a las pequeñas y medianas empresas que sufren la desgracia de ser sus proveedores.
La decisión de hacer este regalo a la dictadura comunista pone en entredicho al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por tres razones.
Uno, el gobierno de México se convirtió en el principal proveedor de petróleo para Cuba, mientras Pemex produce cada vez menos y posee adeudos a proveedores que podrían tardar hasta ocho años en pagarse. Esto es hacer caravana con bancarrota ajena.
De acuerdo con un reporte que Pemex envió a la Comisión de Bolsa de Valores de Estados Unidos, México exportó a la isla 17 mil 200 barriles al día de petróleo crudo y 2 mil barriles de productos derivados del crudo, entre enero y septiembre de 2025, con un valor de 400 millones de dólares. ¿Cuántas PYMES se podrían salvar con ese dinero?
Dos, con ello, el gobierno morenista ofreció un tanque de oxígeno a la dictadura más añeja de América Latina. Está alargando la vida de un régimen que ha socavado los derechos humanos y libertades individuales de sus habitantes desde hace décadas.
Tres, el gobierno mexicano entrega el petróleo bajo el argumento de una supuesta ayuda humanitaria, en un momento complejo en materia diplomática. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Cuba que no recibirá más petróleo ni dinero de Venezuela tras el encarcelamiento de Nicolás Maduro. El apoyo de México al gobierno de Miguel Díaz-Canel podría generar una confrontación con su mayor socio comercial.
La relación económica más importante de México es con Estados Unidos. Las exportaciones representan más del 70 por ciento de su totalidad y es el único motor de la economía.
La tensión entre ambas naciones podría arreciar en plena revisión del T-MEC, la cual está programada para este año.
La importancia de este tratado comercial es tan alta para México que en 2019 el ala más dura de Morena lo aprobó en el Senado bajo el argumento de ser generador de estabilidad económica. Sabían que no se puede prescindir del vecino país del norte. En el doloroso proceso de destrucción institucional que ha acompañado a los gobiernos de Morena, el T-MEC es de las pocas instituciones de los últimos 30 años que ha logrado sobrevivir al altar de sacrificios.
La presidenta Sheinbaum está ante la disyuntiva si importan más sus filias ideológicas o el bienestar y el crecimiento económico de México. Ya lo advirtió hace unas semanas el Secretario de Estado de aquel país, Marco Rubio: Donald Trump no juega y cuando dice que va hacer algo, está hablando en serio y actúa. Y aunque suene como amenaza para otras naciones, debe prevalecer la prudencia.
Llegó el momento de pensar si es tiempo de que el gobierno de Sheinbaum haga favores a una revolución difunta o asumir la responsabilidad que tiene con los millones de mexicanos.
Comentario final
En la llamada telefónica que sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum con su homólogo estadounidense, le informó que se redujo el cruce de fentanilo en 50 por ciento. Con ello, la mandataria mexicana reconoció veladamente que el gobierno de su antecesor se cruzó de brazos ante el narcotráfico.
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