Los gobiernos morenistas son especialistas en crear sus propias narrativas. Son expertos en minimizar, en ocultar y mentir para evitar asumir su responsabilidad. Es parte de su naturaleza. Esa es la directriz que ha seguido la presidenta Claudia Sheinbaum para abordar la tragedia ecológica que se vive en el Golfo de México debido al derrame de hidrocarburos.

Hace más de una semana, la primera mandataria salió apresurada a deslindar a Pemex e informar que el responsable de la contaminación era un barco privado. Sin embargo, días después reconoció que las instancias revisan si hay otra fuente de hidrocarburos.

La información tomó relevancia gracias a las denuncias de organizaciones defensoras del medio ambiente que revelaron la muerte de especies marinas y, después, le siguió la inconformidad de los pescadores y la publicación de fotografías de la contaminación de playas.

Ante la presión, en Palacio Nacional se anunció la creación de un grupo interdisciplinario. La conclusión de este comité fue que la presencia de hidrocarburos se debía a un barco aún no identificado y a dos chapopoteras, como se les conoce a las emanaciones naturales.

Sin embargo, especialistas dudan de lo dicho por el gobierno, debido a que es poco creíble que sea una chapopotera y aún menos probable que se trate de dos. Y si a eso se le suma el derrame en el barco, la historia es prácticamente imposible.

En contraste, ha surgido nueva información. El periodista de El País, Carlos Carabaña publicó que una imagen satelital, tomada el 15 de febrero pasado, muestra, cerca del punto donde el gobierno situó el origen del desastre, al buque Árbol Grande sobre una mancha aceitosa en el mar, identificado como posible derrame por SkyTruth.

Este barco, que fue ubicado sobre el oleoducto Old AK C, opera para una empresa contratista de Pemex para el mantenimiento de ductos marítimos. Con ello, se confirma que estaba realizando trabajos de reparación para controlar la fuga debido a que permaneció detenido ocho días en el punto.

Entonces, ¿por qué Pemex no ha aceptado que la fuga provino de sus instalaciones? ¿Será que ésta se debe a la corrosión o falta de mantenimiento de sus ductos? Aunque salió a aclarar que la información del diario era imprecisa, no ha presentado la información que muestre lo contrario.

Esconden información. Si quisieran ser menos opacos ya hubieran hecho públicos los análisis geoquímicos del combustible, lo que se define como su ADN, a fin de saber de dónde proviene el derrame. Son capaces de mentir sobre su omisión para no asumir su responsabilidad.

Comentario final

Lo que también quiso evadir este gobierno morenista fue la presencia de una servidora pública asoleándose las piernas por una ventana de Palacio Nacional. Primero lo negaron y el ejército digital oficialista se volcó contra Vampipe, quien hizo público el video.

Lo lamentable es que así como la presidenta Sheinbaum reconoció que sí identificaron a una persona bronceándose, también lo minimizó asegurando que no está prohibido. No quieren tener una pizca de responsabilidad.

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