Una vez más Bayer-Monsanto atenta contra la vida

Viridiana Lázaro

Bayer-Monsanto hace todo lo que está en su poder para evitar la prohibición del maíz transgénico y el herbicida glifosato en México, este último denominado como altamente peligroso y considerado como probablemente cancerígeno por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la Organización Mundial de la Salud, tal como lo sustenta la reveladora nota de The Guardian en la que se confirma de manera pública y con evidencia, el cabildeo realizado por Bayer-Monsanto para presionar al gobierno mexicano y evitar la prohibición de glifosato utilizando el acuerdo comercial que México mantiene con Estados Unidos y Canadá conocido como T-MEC.

A pesar de la estrategia emprendida por Bayer-Monsanto la prohibición del maíz transgénico y el glifosato para 2024, se hizo oficial el 31 de diciembre del 2020 tras la publicación de un decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación.

La presión que la multinacional Bayer-Monsanto genera sobre los gobiernos para salvaguardar sus intereses y poder económico, no es algo nuevo o inusual, tal como se ha observado en casos anteriores, incluyendo las ya bien conocidas “revolving doors” o “puertas giratorias, de las cuales el caso más conocido es el de Estados Unidos en el que Monsanto infiltra a las personas que colaboran en su empresa en la FDA (Food and Drug Administration) y pasan gente de la FDA a Monsanto, de tal manera que la empresa lleva sus interés particulares a las instancias públicas en detrimento de la salud pública y ambiental. Sin embargo con la nota de The Guardian se exhibe totalmente como Bayer-Monsanto utiliza al gobierno de Estados Unidos para atentar en contra de la vida misma.

Es muy grave, sin embargo no es insólito que las empresas biotecnológicas como Bayer-Monsanto manipulen los limitados reglamentos de seguridad y los tratados de libre comercio existentes para proteger sus intereses. Aunque no siempre se exigen estudios que determinen las consecuencias de sus productos sobre la salud y mucho menos al medio ambiente a largo plazo. A lo largo de los años, se han hecho públicas diversas investigaciones fraudulentas para demostrar que sus productos son “seguros” cuando investigaciones independientes demuestran lo contrario, o simplemente han ocultado información o estudios que los contradicen. A pesar de esto, los llamados secretos comerciales, protegen esta información ocultandola al público en general. Por lo que se anteponen los intereses de las empresas sobre los intereses de la población y su derecho a un medio ambiente sano y a la salud.

Afortunadamente en México comienzan a cambiar las cosas, pues se ha optado por proteger al ambiente, a las mexicanas, los mexicanos, la seguridad y soberanía alimentaria con la prohibición del maíz transgénico y el glifosato.

Sin embargo esta decisión resulta ser una gran amenaza para las corporaciones comercializadoras de agrotóxicos especialmente para Bayer-Monsanto quienes ven en riesgo sus ganancias multimillonarias. Motivo por el cual los cabilderos de Monsanto se acercaron al gobierno de Estados Unidos para evitar que esta decisión fuera un hecho. A pesar de esto el gobierno mexicano continúa adelante con la decisión de prohibir el glifosato y el maíz transgénico mostrando la voluntad política que se tiene en una parte del gobierno para proteger el campo, la salud ambiental y de las personas.

Por otro lado, es importante mencionar que México no ha sido el único país en el mundo que ha tomado la decisión de proteger la salud de las personas y del medio ambiente. Debido a los crecientes estudios de los efectos perjudiciales del glifosato en la salud humana y el ambiente en 2019, Austria ha aprobado una ley que prohíbe el glifosato, único país en el que la restricción del herbicida se planteó de manera total.

Adicionalmente en varias ciudades de Estados Unidos, Argentina, Canadá, Escocia, España y Nueva Zelanda también se ha prohibido el uso de este herbicida. Por su parte, en Malawi, Sri Lanka, Vietnam, Omán, Emiratos Árabes, Bahréin, Catar, Bermudas, Colombia, San Vicente y las Granadinas, Francia, Bélgica, Italia, República Checa, Dinamarca, Portugal y Países Bajos tienen restricciones parciales hacia el uso del glifosato.

A esto se suma la reciente restricción de uso de plaguicidas y su intención de prohibir el glifosato de Alemania. En la que el gobierno alemán presentó un proyecto de ley que restringe el uso de plaguicidas alrededor de los cursos de agua y en las zonas protegidas, y aprobó la salida del glifosato "a finales de 2023".

Por lo que es de celebrarse que México se sume a estas restricciones, significando un gran paso para producir alimentos saludables, libres de agrotóxicos y transgénicos que sean culturalmente adecuados, que no dañen el ambiente y sobre todo que garanticen la salud de las agricultoras, agricultores y personas consumidoras

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