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Polos de desarrollo en el Tren Maya

Violeta R. Núñez Rodríguez

El Proyecto Tren Maya propone la creación de 19 estaciones con polos de desarrollo. Al respecto, el documento ¬Información para las comunidades indígenas sobre el proyecto Tren Maya (Fonatur Inipi 2019), indica que los polos de desarrollo, “serían impulsados a partir de diversas actividades económicas”, y propondrían “una planeación urbana y territorial”. Pero no se dice más al respecto.

En fecha reciente, el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), expresó que estos polos de desarrollo “son inversiones eminentemente del sector privado” (Jiménez, 2020). Es justo en éstos donde estarán presentes los mecanismos financieros como los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras o los Certificados de Capital de Desarrollo.

La inmensa mayoría de los mexicanos, incluso, los propios habitantes donde se construirá el Tren Maya, como me lo comentó en entrevista Romel González del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil, no conocen, y no conocemos, la propuesta de los polos de desarrollo de este megaproyecto. Es más, me atrevo a decir, que la gran mayoría no sabemos qué es un polo de desarrollo. Por cierto, González señala que Fonatur, prometió una reunión informativa sobre este tema, pero no cumplió.

Lo primero que hay que decir es que este concepto fue acuñado a mediados del siglo pasado, en 1955, en el contexto francés, por el economista François Perroux. Estos polos fueron definidos como “un generador de actividad económica y su interés reside en su capacidad de multiplicación” (Perroux, 1960). Como gran planteamiento, se señala que “el objetivo declamado era la integración de regiones ‘olvidadas’ al resto del país” (Pérez, 2016). Una integración, de las regiones “rezagadas”, basada en la industrialización y urbanización (Friedman, 1973).

Esta teoría de los polos de desarrollo, ha sido catalogada dentro de la teoría económica neoclásica y como economicista debido a que “sufre una exagerada confianza en los aspectos técnicos del crecimiento industrial” (Armstrong, 1973). Pero más allá de esta caracterización, ¿cuáles fueron los resultados de estos polos de desarrollo?

Diversas investigaciones, entre ellas la de Coraggio (1981), alertaron que la teoría de la polarización podría llevar a la generación de enclaves, lo que provocaría profundas desigualdades en las periferias. Por su parte, Friedman (1973), sustentaba que la industrialización y urbanización, llevaría a que la mano de obra rural, se incorporara inevitablemente a una economía urbana en expansión. Por lo que, Coraggio (1972) señaló que habría una ruptura de comunidades tradicionales; y en otra obra indicó que los centros menores y las poblaciones rurales serían arrasados, modernizados o eventualmente destruidos por la dinámica del “polo” (Coraggio, 1981).

En 2016, G. Pérez Álvarez, sistematizó a profundad los resultados de los polos de desarrollo en diversas partes del mundo. Entre estos, señaló que en la gran mayoría de las experiencias, se vivió: aniquilación de la pequeña propiedad, privatización de la tierra, desplazamiento de los campesinos hacia el trabajo asalariado, migración, desplazamiento forzoso, concentración de la tierra, avance de la gran propiedad, incremento demográfico, problemas de vivienda, contaminación. Sin embargo, dice Pérez, los polos fueron exitosos en el sentido de que “consiguieron extender las relaciones sociales plenamente capitalistas a la gran mayoría de los territorios intervenidos” (Pérez, 2016), arrasando, cualquier rasgo no capitalista. En el sur de México, estos polos de desarrollo, podrían terminar con la propiedad social (ejidos), la cual abarca en algunos estados, hasta el 60%; con el modo de vida campesino; con la práctica milenaria agroecológica de la milpa, que ha permitido que los pueblos pervivan en estos territorios desde hace 3 mil años. ¿Esto queremos?

Profesora-investigadora de la UAM-Xo chimilco

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