El domingo 23 de noviembre de 2025 se celebró el tradicional sorteo del Servicio Militar Nacional (SMN) para determinar qué jóvenes con 18 años cumplidos serían seleccionados este año para realizar su servicio. Sin embargo, la edición de este año del sorteo incluyó cambios importantes que reflejan el elevado grado de tensión y alerta militar que existe en México como reacción a la designación de los cárteles como organizaciones terroristas.
En condiciones normales, el Servicio Militar Nacional funge más como una campaña anual de alfabetización en civismo que propiamente como un ejercicio significativo de adiestramiento que construye capacidades instaladas entre los reservistas para contribuir a un esfuerzo de guerra.
El SMN como lo conocemos, un gasto inservible de dinero, fue diseñado de esa manera por un motivo. La primera iteración de la ley del SMN, promulgada por Lázaro Cárdenas ante el inicio de la Segunda Guerra Mundial, sí preveía una conscripción y adiestramiento fuerte como el que existen en otras partes del mundo, y fue recibida con furia entre la población civil, al punto en que se quedó en la antesala de una revuelta ante la inconformidad de los padres y las madres mexicanas que temían que sus hijos fueran enviados a morir a algún campo de batalla en Europa o en el Pacífico. So promesa de no utilizar la ley hasta sus últimas consecuencias, Lázaro Cárdenas previno el alzamiento, y el gobierno mexicano se vio forzado a hacer revisiones que produjeron la actual versión del servicio, un curso sabatino inocuo e inservible para efectos de política de defensa.
Este domingo sin embargo ocurrió algo no visto desde las movilizaciones del Ejército Mexicano en la Segunda Guerra Mundial o durante el alzamiento Zapatista. Las juntas de reclutamiento redujeron a nivel nacional (en algunos municipios hasta tan solo el 1%) la cantidad de bolas negras (que significan la exención del servicio) colocadas en las urnas de los sorteos, lo que significó que prácticamente el 99% de los jóvenes que ingresaron su trámite este año para liberar su cartilla militar, quedaron asignados a alguna de las modalidades del servicio militar (sea como encuadrados, a disponibilidad o en compañías del SMN).
En promedio, desde 2018 y hasta la fecha, el SMN ha contado con alrededor de 300,000 concriptos todos los años a disponibilidad de la SEDENA que pueden ser activados inmediatamente (al menos en papel) como reserva de las fuerzas armadas en caso de guerra.
La Secretaría de la Defensa afirmó en su comunicación de esta decisión que se trató meramente del fruto de un cambio administrativo en la duración de los temarios del servicio, que tiene por objetivo maximizar la cantidad de personas que en efecto cumplen con esta obligación legal. El timing, sin embargo, no podría ser más sospechoso.
La Armada de los Estados Unidos ha desplegado el portaaviones Gerald Ford a aguas caribeñas y una docena de otras embarcaciones equipadas con capacidades de guerra remota como lo son la artillería balística, los bombarderos estratégicos y capacidades de desembarco anfibio; so pretexto de llevar la guerra contra el narcotráfico a las inmediaciones de los mares territoriales de Colombia y Venezuela.
Al interior de la Zona Económica Exclusiva mexicana, la Armada estadounidense destruyó 4 supuestas ‘narcolanchas’ el pasado octubre, acción que se suma a las docenas de vuelos que han vulnerado el espacio aéreo mexicano de aeronaves tripuladas y no tripuladas pertenecientes a policías, servicios de inteligencia y fuerzas armadas estadounidenses que empezaron a verificarse desde el inicio de la administración de Donald Trump.
El gobierno mexicano ha intentado persuadir al público de que la intervención militar estadounidense sin consenso de las autoridades mexicanas es una hipérbole, un mero recurso retórico. Sin embargo, el saturar el servicio militar de conscriptos puede interpretarse de dos maneras: o el gobierno acaba de reconocer por primera vez que la amenaza es real y que puede llegar a necesitarlos, o que cuando menos pretende utilizarlos como moneda de cambio en las negociaciones con los Estados Unidos, inflando artificialmente el número de efectivos que podría considerarse tienen disponibles las fuerzas armadas mexicanas para la defensa del país.
Director del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos (ILEES)

