El Banco Interamericano de Desarrollo considera “sociedad civil” a una amplia gama de organizaciones (OSC): asociaciones; instituciones académicas y sin fines de lucro; grupos profesionales y grupos de responsabilidad social corporativa; organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro; sindicatos; fundaciones; instituciones religiosas; grupos de jóvenes; grupos indígenas; grupos de personas afro-descendientes; organizaciones formales e informales que pertenecen y/o representan los intereses de la comunidad con perspectivas filantrópicas, éticas, culturales, étnicas, religiosas y científicas.
En las últimas décadas el rol de la sociedad civil ha crecido en diversos ámbitos de la vida económica, social, productiva y política del país. Pueden desarrollar una o varias actividades como promoción, investigación, microcrédito, educación. Pueden operar a nivel local, nacional, e internacional.
Parte del rol de las organizaciones de la sociedad civil es crear conciencia de cómo se solucionan los problemas, qué metodologías se utilizan y medir el impacto que generan. A las OSC se les ha conocido en el plano internacional como el “Tercer Sector” o también “Sector No Lucrativo” ya que también tienen la función de la producción y distribución de bienes y servicios sin fines de lucro. Esto complementa la idea de un sector distinto al gobierno (Primer Sector) y a las empresas privadas lucrativas (Segundo Sector).

De acuerdo con los datos del Sistema de Información del Registro Federal de las OSC del Instituto Nacional de Desarrollo Social, en México existen actualmente 43,690 OSC, de las cuales 15,129 son donatarias autorizadas (es decir pueden recibir recursos con deducciones fiscales). Datos del Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) indican que en 2020 el sector de la sociedad civil emplea poco más de 1.4 millones de personas y 1.7 millones de personas realizan trabajo voluntario.
Alexis De Tocqueville, Jean Cohen y Andrew Arato se han pronunciado sobre la necesidad y la importancia de una sociedad civil fuerte, por lo que es fundamental que debido a las condiciones sociales actuales, tanto los Gobiernos como la Iniciativa privada trabajemos en conjunto.
Por lo anterior, es importante desarrollar mecanismos que fortalezcan a las organizaciones de la sociedad civil, no sólo brindando capacitación técnica, sino también fortaleciendo sus componentes legales, fiscales y de gobernanza para que cumplan con todos los requerimientos normativos que les proporcionen funcionalidad y certeza.
En la medida que el tercer sector crece se puede decir que se fortalece la gobernanza, fomenta el empleo, se promueven los derechos humanos y los derechos laborales, se promueve el desarrollo social, se contribuye de manera significativa al PIB, que de acuerdo con la información proporcionada al INEGI, representa el 3% y participa en diversos procesos ciudadanos, sociales y políticos.
Las OSC somos actoras del desarrollo cuando demostramos un compromiso institucional sostenido con la transparencia, la rendición de cuentas a múltiples actores y la integridad en su funcionamiento interno.
A partir de los años 70 la defensa de los derechos humanos surge en América Latina, pero básicamente vinculada a la defensa de los derechos civiles y políticos arrasados por las dictaduras militares que asolaron la región. Así que, poco a poco dependiendo las dinámicas y fenómenos sociales y políticos de cada país, las OSC hemos ido evolucionado respondiendo a las necesidades y problemáticas a las cuales nos enfrentamos: violencia, migración, desplazamiento interno forzado, desastres naturales, entre otras, muchas de ellas necesitan ser atendidas de manera regional e involucrar a varios actores.
Por ello, la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF por sus siglas en inglés) fue creada por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el sector privado, para para crear un hemisferio de oportunidades y atender a las poblaciones más vulnerables y excluidas de la región. Nuestra experiencia ha demostrado que las poblaciones vulnerables requieren intervenciones estratégicas, lideradas por actores confiables, en las áreas de asistencia humanitaria, refugio, salud y nutrición, asistencia psicosocial, educación, medios de vida, protección y apoyo legal y el combate a la corrupción. Por lo que es importante trabajar de la mano con el sector privado, público y con las OSC para atender todas estas necesidades.
Este año cumplimos 60 años de trabajar en América Latina y el Caribe, en el año 2015 abrimos las puertas en México, por lo que celebramos el pasado y los resultados que hemos obtenido. Estamos conscientes que todavía hay muchos temas que atender en nuestro país, trabajamos para contribuir desde la sociedad civil para construir un México digno con mayores oportunidades para todas y todos.
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