Vamos a Tabasco que Tabasco es un edén

Tabasco subió seis lugares en el Índice de Competitividad, pero eso no significa que las cosas vayan viento en popa. Ocupa la última posición en percepción de corrupción

Vamos a Tabasco que Tabasco es un edén
Nación 17/05/2022 03:00 Actualizada 03:00
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Hoy el IMCO presenta la edición 2022 del Índice de Competitividad Estatal (ICE). Entre los resultados recurrentes ―como el que la Ciudad de México ocupe la primera posición y Guerrero la última― hay, como siempre sucede, algunas sorpresas. 

El ICE evalúa a las 32 entidades del país en 72 indicadores en materia económica, medioambiental, de seguridad, de estado de derecho, entre otras. Por ello, es poco habitual observar variaciones demasiado grandes entre año y año. Algunos estados pierden uno o dos lugares cada año y otras entidades los ganan. En esta edición, Coahuila ganó una posición y Querétaro la perdió. Lo mismo sucede entre Tamaulipas y Chihuahua y en una posición mucho más baja en la tabla entre Chiapas y Oaxaca. La sorpresa en el ICE 2022 la dio Tabasco que subió seis posiciones y pasó de ubicarse en el lugar 29 al sitio 23. 

El Índice de Competitividad Estatal contempla como una de las variables analizadas el crecimiento económico promedio de los últimos tres años. En el caso de Tabasco, ese crecimiento ha sido de 2.8%, parece poco, pero hay que recordar que durante 2020, cuando el país decreció más de 8% en general, el único estado que creció fue este. Ese porcentaje lleva al estado a ocupar la cuarta posición en términos de crecimiento. Pero no nos dejemos engañar por esos porcentajes. En seis de los últimos diez años, Tabasco ha tenido crecimientos negativos y la contribución del estado a la economía nacional ha sido de 2.7% en los últimos cinco años. 

En 2019, el PIB del estado era 9.5% menor de lo que había sido diez años antes, en 2009. Y en las cifras per cápita, la caída es mayor. La producción por persona en 2019 fue 19.5% menor de la que había sido en 2009. El estado no hacía más que empequeñecerse. Es en ese entorno de bajo crecimiento o crecimiento negativo en el que empieza a construirse en el estado la refinería de Dos Bocas. La inyección de miles de millones de dólares sin duda ha cambiado al estado en este último par de años. La expansión del gasto público ―visión keynesiana― en su máxima expresión.

Tabasco subió seis lugares en esta edición del ICE, pero eso no significa que las cosas ahí vayan viento en popa. Tabasco ocupa la última posición en la percepción de corrupción en el gobierno del estado, como lo señala el Inegi. Está en el lugar 29 en cuanto a los hogares que tienen acceso a internet y se ubica en el último lugar en cuanto a mortalidad infantil. Le falta trabajar en procurar condiciones para que más mujeres se incorporen a la población económicamente activa, hoy se ubica en la penúltima posición de los 32 estados del país. Es también la penúltima entidad en cuanto complejidad económica. 

En 2020, el PIB de Tabasco fue equivalente a 464 mil 612 millones de pesos. La refinería de Dos Bocas, según los estimados más conservadores, implicará un gasto de 10 mil millones de dólares, que en pesos representan alrededor de 205 mil millones. 

No cabe duda que los recursos que esa construcción implican han movido a la economía tabasqueña que se encontraba en franca contracción. El tiempo dirá si más allá del impulso temporal que ha dado Dos Bocas al estado, esta obra de infraestructura será un proyecto de inversión o uno de gasto. 

@ValeriaMoy

 

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