En este espacio ya se los había comentado al cerrar el año: todo lo que toca el multimencionado Benito Antonio Martínez Ocasio, se convierte en foco de atracción. Y es que el mainstream lo colocó en la cúspide, en uno de los eventos estadounidenses por antonomasia: el Super Bowl. En nuestro México, estaba muy fresca su presencia luego de haber llevado con éxito su gira de conciertos en la CDMX, con más de 500 mil asistentes.
Antes de llegar al escenario del Super Tazón, como él mismo lo llamó, hizo una parada clave en la ceremonia de los premios Grammy, en la que no cantó, pero tomó la palabra. Su éxito le llevó a estar nominado y ganar el codiciado reconocimiento por el Álbum del Año, grabado por primera vez totalmente en español.
Ahí, defendió a la comunidad latina con un discurso que incendiaría las redes sociales y era el preámbulo de su participación en el Súper Domingo.
Se presentó al estadio en San Francisco con un halo de mensajero y defensor de la comunidad latina y de la unión de toda América. Así que San Benito —como se nombró en su red social X—, fue visto y escuchado por gran parte de la audiencia como un músico que ocupó el espacio de líderes políticos que han callado en la defensa de nuestros hermanos.
Con un show repleto de simbolismos en defensa de lo latino, Bad Bunny fue visto por millones en el mundo. Durante 13 minutos se convirtió en un poderoso portavoz sin necesidad de críticas directas al presidente Donald Trump.
Se enfocó en mostrar el esfuerzo del mundo latino y en mandar mensajes a esa comunidad específica: “Si estoy aquí en el Super Bowl 60, es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías de creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme".
Benito condensó en frases y hechos los principios fundamentales de respeto a los derechos y libertades humanas. Y al escenario deportivo que estaba pletórico, lo recorrían el espíritu y el ideario de grandes invitados para la ocasión.
Por supuesto, de Estados Unidos, la lucha civil de George Washington y la acción abolicionista de la esclavitud de Abraham Lincoln. No es exagerada la interpretación, menos después de los múltiples comentarios en el ámbito político sobre la incidencia que ha tenido Bad Bunny en el sentir de la gente y en la necesidad de aplicar una base legal, para que sea ese el marco de actuación en Estados Unidos.
El sueño de Simón Bolívar con la unidad latinoamericana, representada en el desfile de banderas, también estaba presente. Su utopía de unidad del subcontinente, que claramente Bad Bunny amplió con el “God Bless América”, en que incluyó asertivamente a todas las naciones del continente, incluidas Canadá y Estados Unidos.
Y vale la pena agregar al cubano José Martí, libertario a favor de la igualdad y la soberanía. Cada uno vivió en diferentes contextos —como hoy vivimos el nuestro— y defendieron su identidad y la de sus compatriotas, siempre mirando más allá.
Igual que ocurre en otras luchas sociales, la conquista de derechos ha sido producto de muchas discusiones, de carácter tanto político como filosófico. En ella ha habido sucesos cruciales, en su mayoría movimientos revolucionarios y culturales. Sin embargo, también los cambios ocurridos en la estructura básica de la sociedad y la economía han contribuido al reconocimiento de esos derechos.
Hoy cuando pensemos en estos personajes de la historia, hagámoslo mirando nuestra realidad y la necesidad de reivindicar la conquista de los derechos ciudadanos, que no ha sido fácil de alcanzar, pero que defenderlo es nuestra indispensable tarea. El mensaje es claro: no claudicar.
Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “El Ciudadano Republicano y la Cuarta Transformación”. @UlrichRichterM

