El segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido muy estratégico y no hay duda de que ha cambiado la dinámica de la geopolítica mundial y en últimos días, específicamente de América Latina, con la acción militar en Venezuela para lograr la detención del controvertido expresidente Nicolás Maduro.
El sello de la era de Trump ha sido la estrategia. Como en un tablero de ajedrez, mueve las piezas meticulosamente y, en algunos casos, como el de Maduro, jaque mate al rey.
Pero esta destreza no solo la ha implementado en su encomienda presidencial, sino también en el aspecto personal. Me refiero a las varias demandas que ha entablado ante las cortes americanas por lo que considera daño moral producto de notas periodísticas. La primera de ellas consiste en la reclamación de la cuantiosa suma de 15 mil millones de dólares al New York Times por la publicación de diversos artículos difamatorios con los que intentaron debilitar su campaña para las elecciones de 2024, ocasionándole, según su demanda, pérdidas económicas y afectando su reputación profesional.
La segunda demanda también multimillonaria por 10 mil millones de dólares, es contra The Wall Street Journal, cuyo dueño es ni nada menos que un titán de los medios de comunicación, el empresario Rupert Murdoch. El jefe de la Casa Blanca sostiene que la publicación de ese medio sobre una supuesta felicitación de cumpleaños de parte suya al fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein en 2003, lo calumnió y violó las leyes de difamación.
Y finalmente, la tercera gran demanda interpuesta por el republicano es por la suma de al menos 10 mil millones de dólares contra la emisora británica BBC, por la edición de su discurso del 6 de enero de 2021 en el documental “Trump: ¿una segunda oportunidad?”, argumentando que quisieron influir en los comicios de 2024 y lo hizo parecer que alentaba explícitamente a los disturbios en el Capitolio de ese año. Si bien el medio informativo ofreció disculpas en noviembre pasado y se dieron las renuncias de Tim Davie, director general de la BBC, y la responsable de la división de noticias, Deborah Turness, lo que tácitamente se reconoce es el agravio del mandatario norteamericano, la demanda está siendo litigada.
Así tenemos que el monto de las demandas del presidente Trump por posibles daños morales suman 35 mil millones de dólares. Son cuantiosas, lo cual no resta credibilidad a su procedencia, ni asombro. Por lo que no sorprenden los montos reclamados a los infractores, ya que éstos son grandes conglomerados de medios de comunicación, como también pudieran serlo otras plataformas de gran valor que divulgan acontecimientos o noticias falsas, como Google, entre otras. Además, Google Alphabet está a punto de llegar a los cuatro trillones de dólares valor en el mercado; aclaro, no billones, sino trillones.
Además, no sería procedente que los demandados alegaran que Trump se enriquecería aún más con estos juicios multimillonarios pues, incluso en México, existe la jurisprudencia respecto a que no se debe de valorar la capacidad económica de la víctima (Indemnización extrapatrimonial por daño moral). El artículo 1916, párrafo último, del Código Civil para el Distrito Federal, en la porción normativa que señala "La situación económica de la víctima", es inconstitucional si se aplica para cuantificar aquélla. Suprema Corte de Justicia de la Nación, Registro digital: 2006961, Instancia: Primera Sala Décima Época, Materia (s): Constitucional, Civil, Tesis: 1a CCLXXIV/2014 (10a.).
El presidente estadounidense ya planteó la estrategia de cuantiosas demandas por daño moral, por lo que con el récord de bateo que lleva, sus contrincantes deben estar nerviosos. Aún más, el análisis sobre estas cantidades es interesante, amén de que también existen los daños punitivos que van sobre la capacidad económica del infractor y que deben de reflejar un castigo ejemplar. De ahí que surge la pregunta ¿qué cantidad sería significativa para este tamaño de empresas?
Por ello, tratándose de este tipo de compañías, los montos son fuertes, ya que no es lo mismo demandar al New York Times, que al periódico el Sol de Campeche; o demandar a Google que, a Telecomunicaciones Chilpancingo, por ejemplo.
Estos gigantes multimillonarios deben de aprender a no jugar con las divulgaciones de fake news porque las consecuencias pueden ser muy costosas, y más si del otro lado hay un estratega como el mismísimo Donald Trump.
Por lo tanto, Trump también fijó agenda en cuanto a la cuantía de los daños morales, aunque claro, la última palabra la tiene la Suprema Corte de ese país, y el republicano nunca actuaría en contra de su misma causa, argumento o narrativa.
No pasa desapercibido que el mandatario ya volvió con el Rey Midas del internet, su amigo Elon Musk, otro gran estratega a quien en este periodo navideño se le vio compartiendo con él en Mar-A-Lago, y quien, por cierto, es acérrimo enemigo de algunos conglomerados de motores de búsqueda como Google.
Además, debemos recordar que el gigante tecnológico fue uno de los principales patrocinadores de la campaña presidencial de Kamala Harris, incluso comparten a la misma abogada Karen Dunn, la cual defiende a Google por los temas monopólicos.
Por ello, cuando a los reyes del internet se les pide bajar una fake news, deben actuar en consecuencia y no enfrentarse a los juicios que pueden derivar en condenas multimillonarias. Así que jugar en la Corte con noticias falsas, puede salir muy caro.
Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “Los filósofos en la era tecnológica. Los pitagóricos de hoy”

