Se encuentra usted aquí

Del Covid-19 a la pandemia de las protestas

06/06/2020
01:46
-A +A

Algunos de los grandes avances sociales de la humanidad han empezado con una queja o protesta. Tan sólo por citar algunos ejemplos, fue el caso de Mahatma Gandhi y la no violencia, Martin Luther King y la campaña por los derechos civiles o Nelson Mandela y el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica.

Ahora bien, en medio de la pandemia sufrida en el mundo por el Covid-19, cuando apenas empezábamos a asomarnos a la calle surgió otra pandemia y, ella, originada en Minneapolis por el caso del ciudadano George Floyd quien falleció a manos del oficial de policía estadounidense Derek Chauvin, el pasado 25 de mayo.

Como respuesta a este lamentable y reprobable acontecimiento, cientos de ciudadanos protestaron en Minneapolis por la violencia policial y la discriminación racial. Protestas que han seguido día a día. Desgraciadamente en algunas de ellas se han realizado actos anarquistas.

Las movilizaciones y disturbios llegaron a otras ciudades del vecino país, como Los Ángeles, Miami, Nueva York y Washington, llegando a más de 100 ciudades de la Unión Americana y al menos en varias decenas de ellas las autoridades establecieron el toque de queda por la noche, debido a los hechos violentos por un segmento de inconformes.

Dicha ola de protestas llegó al viejo continente en donde algunas capitales realizan las protestas pacíficas contra estos actos de violencia policial y discriminación racial, y regresó a tierra azteca con el reclamo por el asesinato de Giovanni López, quien lamentablemente murió bajo la custodia de policías de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, generando una serie de protestas que terminaron de manera violenta colapsando el centro de la Ciudad de Guadalajara, Jalisco.

No olvidemos que la protesta es propia de una sociedad democrática, y por lo tanto, el reclamo de un mundo más igualitario, lo que ha provocado el derrumbe de muchas dictaduras, Túnez: Ben Ali (2010-2011), Egipto: Hosni Mubarak (2010-2011), Yemen: Alí Abdala Salé (2011), Libia: Gadafi (2011), e Irak: Sadam Husein (2003).

La PROTESTA es un derecho de los ciudadanos cuando se realiza de manera PACÍFICA, por el contrario, cuando se llevan a cabo actos de vandalismo, es claro que no estamos ante este derecho ciudadano.

Pero este tipo de protestas de contenido anti racial no solo han sido las únicas en estos momentos del Covid-19; en España hace unos días salieron algunos ciudadanos en sus vehículos a las calles para protestar en contra del Gobierno de Pedro Sánchez, lo mismo aconteció en nuestro país el pasado sábado 30 de mayo. En Chile se manifestaron desde el pasado 18 de mayo por la falta de alimentos y trabajo, y así se sigue extendiendo por otras partes del mundo, esta pandemia de las protestas.

Sin duda alguna los efectos económicos del Covid-19 serán un caldo de cultivo donde grupos o multitudes protesten en todas las latitudes por las medidas de austeridad de los gobiernos ante la epidemia de las crisis económicas.

No debemos perder de vista que será materia de análisis de diversas disciplinas, la ira, el enojo o la furia con la que los manifestantes han salido a tomar las calles a través de la protesta principalmente en los Estados Unidos, y hoy en Jalisco. Lo que si es claro es que los ciudadanos han salido a ocupar su territorio, las calles, las plazas públicas, el ágora, manifestando su indignación y hartazgo por la brutalidad policiaca en que actúan algunas corporaciones y sí a ello le sumamos el ánimo de los ciudadanos el escenario se torna más complejo.

Ya lo comentaba el Embajador de México en la ONU Dr. Juan Ramón de la Fuente en su columna: “El Covid y la Salud mental” EL UNIVERSAL (1 de junio 2020).

“Hace un par de semanas, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado distinto de los que habitualmente hace en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Esta vez no fue un llamado para la paz... La singular ocasión correspondió a la salud mental, esa dimensión esencial a nuestra condición humana. Su llamado dijo, fue por la necesidad urgente de actuar en este rubro, como parte ineludible de las respuestas de los gobiernos a la pandemia por el Covid-19…

En tiempos de pandemia y aislamiento, todos somos vulnerables. Los cuadros de angustia y los ataques de pánico son frecuentes, al igual que los episodios depresivos… Agregue usted el enojo social por las restricciones a movernos libremente…”

Todos estos aspectos deberán de tenerse en cuenta, subrayando que en una democracia los ciudadanos tenemos el derecho de exponer nuestra inconformidad ante actos arbitrarios de las autoridades, la corrupción o los gobiernos que no responden a las necesidades del pueblo. Pero esto no es una patente de corso para perturbar el orden, causar destrozos a terceros, hay que transformar el motivo de nuestra protesta en participación, como hoy acontece en el movimiento pacífico impulsado a la memoria de George Floyd, y en contra de la violencia policiaca, y la discriminación racial, sumándose recientemente el caso lamentable y reprobable de nuestro compatriota Giovanni López.

 

Autor del libro De la Protesta a la Participación Ciudadana. Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales