Comienza un nuevo ciclo y por ello los nuevos retos que debemos de solventar. Pero el inicio del año no llegó solo. La propia naturaleza nos mandó el mensaje de que el verdadero poder emana de ella, y no de los seres humanos que, como escribí hace unas semanas, se ha utilizado para matar a los de su misma especie.
Más aún, el suceso natural de esta semana nos ha recordado que, por más recursos tecnológicos que como raza habitante de este planeta hemos desarrollado, estamos a merced de la naturaleza y su fuerza.
Me refiero al sismo cuyo epicentro fue las costas guerrerenses y que en el centro de México despertó a quienes aún descansaban de las fiestas decembrinas y a quienes ya estaban en sus actividades regulares. El movimiento telúrico registrado fue de 6.5 en la escala de Richter, llegando a sacudir el monumento del Ángel de la Independencia ubicado en el Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la Ciudad de México.
Las autoridades federales y locales fueron efectivas, pues rápidamente activaron los protocolos y monitorearon tanto réplicas como daños en edificios y posibles víctimas. Sin duda la alerta sísmica en la red de altavoces y en los teléfonos celulares son herramientas tecnológicas que los gobiernos han desarrollado para poner a salvo a la población ante estos eventos naturales. Dada nuestra geología y la expansión urbana, la cultura de la prevención es clave para evitar tragedias.
Además de este siniestro, el 2026 nos manda un regalo al iluminarnos con la superluna llena, denominada por algunos astrólogos como la superluna del lobo. Ahora bien, si analizamos los números que integra nuestro nuevo año, la numerología nos dice que será un buen año porque 2026 nos da la suma de 10. Es así que contamos con dos dígitos que ya sea juntos o separados, tiene un significado relevante:
- El 10 simboliza cierre y culminación de un ciclo con sabiduría.
- El 1 representa nuevos comienzos, liderazgo y decisiones conscientes.
Para los filósofos pertenecientes a la escuela pitagórica el número diez es considerado sagrado porque refleja la totalidad de la existencia y contiene todos los dígitos y se le llamaba tetraktys, considerado como su símbolo místico, amén de ser una figura triangular consistente en diez puntos colocados en cuatro líneas: un, dos, tres y cuatro puntos en cada fila.
Esto nos indica que será un año que nos invita a empezar de nuevo, pero no desde la impulsividad, sino desde la experiencia adquirida. El 2026 no propone huir del pasado, sino integrarlo para construir algo más auténtico. Es un periodo ideal para sembrar proyectos personales, redefinir metas y asumir responsabilidad sobre el propio camino.
También el 10 es considerado un número clave de la era tecnológica, porque como lo señalé antes, es el sistema de muchas máquinas digitales a la luz de que, al ser dos dígitos por separado, son la fuente de los códigos binarios. Es decir, son el lenguaje de la computación al emplear el 0 y el 1 para codificar y programar datos.
Y si miramos el 10 encarna simbólicamente en la rueda de la fortuna, como lo señalan los propios estudiosos de la Torah.
En el marco del nuevo año, será un buen propósito que los líderes políticos reflexionen sobre la verdadera función que es de proteger la vida de los semejantes y no utilizar las armas para aniquilarlos, para ser claros, no ser un instrumento de su propia extinción.
No olvidemos también que hemos sido depredadores del medio ambiente, a costa de un supuesto desarrollo promovido por un modelo capitalista que no es más que un egoísmo a ultranza a costa de las personas y los recursos naturales.
Así, los retos de este nuevo 2026 será que el ser humano reencuentre su camino en la armonía y empatía con sus congéneres.
Y tratándose de nuestro México, un saludable propósito, es y será siempre la unidad de los mexicanos para poder atajar cualquier problema que se presente.
Además, en este año seremos los anfitriones en el Mundial de futbol donde llegarán miles de visitantes a admirar la tierra azteca y la contagiosa alegría que nos caracteriza a los mexicanos.
Tenemos rumbo, fortalezcamos nuestra empatía y trabajemos por el éxito individual y colectivo. Esperando que la presente reflexión mística les impulse a conseguir sus propósitos, les deseo salud y armonía en este 2026.
Autor del libro “Los filósofos en la era tecnológica”.

