Aristóteles concebía la política como una actividad orientada al bien común y no solo como un ejercicio de dominio. A partir de esa tradición, gobernar ha sido comprendido, al menos desde una visión de izquierda, como una responsabilidad ética encaminada a crear las condiciones para que las personas y las comunidades puedan desarrollarse. Bajo esa lógica, la autoridad no se justifica por sí misma, sino por su capacidad de organizar la vida colectiva con justicia, equilibrio y sentido de finalidad social.

Desde una perspectiva más didáctica e incluso educativa, afirmar que gobernar es servir, también llama a un modelo de relación entre ciudadanía e instituciones basado en corresponsabilidad y confianza; porque cuando las acciones gubernamentales se orientan a resolver problemas concretos para fortalecer el interés público, se transmite desde el ejemplo una lección cívica de alto calado: el Estado funciona solo si está provocando mejoras en la vida común de todas las personas.

Por ello, los resultados en materia de seguridad, infraestructura, desarrollo social y fortalecimiento económico que ha presentado la gobernadora Margarita González Saravia en su primer informe, representan para la vida de las personas de Morelos, un hito en la historia reciente de este Estado.

Empezaré mi relato por un dato por sí mismo relevante, el regreso de la titular del Poder Ejecutivo al Congreso del Estado. Un hecho que marca el fin de una anomalía democrática que se prolongó por más de una década. Tras diez años de un distanciamiento institucional que fracturó el equilibrio de poderes, la presencia física de la Gobernadora en el recinto legislativo va más allá de un mero acto protocolario, es en sí un acto de restauración republicana; que además cobra mayor relevancia por dos hechos que no debemos dejar pasar: primero, se trata de la primera mujer gobernadora en la historia de Morelos; y segundo, su mensaje central, ordenar la casa, que no debe entenderse solo como una frase de campaña, sino como una referencia directa a la importancia de usar la técnica y la ética, para desmantelar la inercia de un estado que fue capturado por intereses privados y omisiones históricas. La presencia de la Gobernadora en Salón de Plenos para rendir cuentas, rompe con la opacidad del pasado y restablece la corresponsabilidad entre poderes.

Este acto republicano de rendición de cuentas donde además se comprometió en la Plaza Pública Emiliano Zapata, lo va replicar en todas las regiones del estado, cada año a lo largo de su gestión como gobernadora

Por otra parte, en alineación con el mandato presidencial de recuperar y conservar la paz en todo el territorio nacional, la administración de González Saravia fortalece la coordinación interinstitucional en las mesas de trabajo con la participación activa de Guardia Nacional, seguridad ciudadana federal y estatal, fiscalías local y de la república, Tribunal Superior de Justicia, Marina y Ejercito Nacional y, da un paso fundamental para romper la inercia que causa la inseguridad mediante un cambio de paradigma, la dignificación policial como estrategia anticorrupción. En este contexto, un incremento salarial de 30% a los elementos de seguridad, además de servir como una mejora laboral y un reconocimiento tangible a los agentes en territorio, representa una táctica para blindar a la corporación frente a los intereses cruzados que debilitaron las instituciones en años previos. Esta política se complementa con el programa Territorios de Paz y Buen Vivir, que interviene en 103 comunidades con rezago social.

Otro de los pilares más relevantes de este primer año es la limpieza administrativa sustentada en la nueva Ley de Transformación Digital. Al reducir los trámites estatales de 850 a 490, la gestión elimina espacios de discrecionalidad y combate frontalmente la corrupción burocrática. En el ámbito financiero, destaca el pago de 500 millones de pesos en intereses de deuda sin contratar un solo peso de deuda nueva, lo que refleja una disciplina fiscal estricta.

Dicho lo anterior, la gestión de Margarita González Saravia coloca el fortalecimiento de lo público y la concentración de los esfuerzos estatales a la población más vulnerable como eje primordial. Sin dejar de reconocer que el orden administrativo es apenas el cimiento sobre el cual deberán construirse los cambios de mayor alcance.

Gobernar es servir, y servir también significa corregir desigualdades históricas. El Estado no debe nunca más concebirse solamente como un garante de las libertades; sino como un rector y activo en la distribución de oportunidades, en la protección de los sectores más vulnerables y sobre todo en la construcción de condiciones materiales para la dignidad de la población en todos los territorios de la nación mexicana. Por ello, tenemos en Morelos un ejemplo para las demás entidades federativas. Felicidades a la gobernadora y su administración, felicidades a las y los morelenses.

Académico

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