La décima Cumbre CELAC se celebrará mañana 21 de marzo en Bogotá, Colombia, en un momento complejo para el orden internacional. La reunión ocurre en el cruce de varias crisis simultáneas que están reconfigurando el orden mundial. Hace cuatro años, el 24 de febrero de 2022 estalló el conflicto en Ucrania. El saldo son decenas de miles de muertos, millones de desplazados y una negociación sin rumbo. En octubre de 2023, Israel respondió a un ataque perpetrado por el grupo terrorista Hamas e inició una guerra que escaló en el actual conflicto en Medio Oriente donde Irán y Líbano se convirtieron en el objetivo no sólo de Israel sino del ejército estadounidense.
En la madrugada del tres de enero del año en curso, Estados Unidos ejecutó la operación llamada “Resolución Absoluta”, que culminó en la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. El mandatario actualmente enfrenta cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas.
En este contexto internacional se reúnen 33 países de América Latina y el Caribe bajo el liderazgo de Colombia, donde se revisará la agenda regional y se adoptará una declaración en materia de cooperación, promoción de la paz y fortalecimiento del multilateralismo.
El presidente Gustavo Petro anunció que promoverá un mensaje para poner fin al conflicto armado en Medio Oriente. El 13 de marzo, Brasil, Colombia y México firmaron un comunicado en el que se insta al cese de fuego en la península arábiga.
La cumbre también marca el final de la presidencia pro tempore para Colombia, que traspasará dicha posición a Uruguay. Adicionalmente se celebrará un Foro de Alto Nivel con África para el diálogo y la cooperación.
Quizá uno de los elementos que definen el complejo contexto internacional en el que se lleva a cabo la reunión es la crisis que enfrenta el derecho internacional como regulador efectivo y autoridad normativa para moldear el comportamiento de los Estados y el orden internacional. Sus pilares fundamentales son la prohibición del uso de la fuerza, seguridad colectiva, y derechos humanos.
Cada uno de los conflictos internacionales mencionados previamente representa violaciones al derecho internacional. Invasión militar a un Estado soberano, ataques indiscriminados sobre población civil y destrucción de infraestructura esencial y la operación de captura extraterritorial de un Jefe de Estado en ejercicio, en territorio soberano.
Chatham House, el Real Instituto de Asuntos Internacionales con sede en Londres, ha declarado que Estados Unidos ha generado una grave crisis del orden mundial a partir de los ataques en Medio Oriente. El asesinato del líder supremo de Irán, Ali Hosseini Jamenei, al inicio del conflicto, ha evidenciado aún más dicha crisis. El principio fundamental del orden es que ningún Estado puede entrar en guerra para promover su propia política nacional. Cuando se alega que el uso de la fuerza es necesario en aras del interés mundial, esto solo puede hacerse mediante un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.
El Centro de Estudios inglés considera que nos estamos encaminando hacia un mundo en el que el respeto al derecho internacional ya no se considera determinante y el uso de la fuerza se está convirtiendo en la nueva norma.
La condena internacional al conflicto en Medio Oriente ha sido escasa. En una reciente sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, Rusia y Colombia condenaron la intervención, China pidió el inmediato cese de hostilidades, y no se aprobó un proyecto de resolución presentada por Rusia para detener la guerra.
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