Esta expresión inmortal ha simbolizado durante siglos la idea de desconfianza hacia los gestos aparentemente amigables de alguien que puede ocultar segundas intenciones o peligros.

El Cáucaso del sur se está convirtiendo en una nueva plataforma de confrontación y choque, lo cual es preocupante. El reciente encuentro especial organizado en Bruselas entre el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el Primer Ministro Armenio, Nikol Pashinyan, resalta la atención que los grandes poderes mundiales están prestando a Armenia, una nación de apenas 2 millones de habitantes en el Cáucaso Sur. Este interés puede resultar sorprendente para algunos, pero no para aquellos familiarizados con los recientes movimientos occidentales en esta región que anhela la paz.

Es evidentemente comprensible que Azerbaiyán muestre su descontento ante esa iniciativa, interpretándola como un intento de avivar sentimientos revanchistas en Armenia y de dividir la región del Cáucaso Sur, incluso aislando a Azerbaiyán. Resulta interesante también la reacción rápida y directa de otro poder regional, Türkiye, que calificó esta reunión como un menoscabo al enfoque neutral que debería ser la base para la solución de los complejos problemas en la región.

Türkiye advirtió que cualquier iniciativa que excluya a Azerbaiyán allanará el camino para que el Cáucaso Sur se convierta en un área de confrontación geopolítica en lugar de servir para la paz. Después de estas reacciones, tanto Blinken como von der Leyen se apresuraron a llamar al líder azerí, Ilham Aliyev, para explicar que esta iniciativa no va dirigida en contra de Azerbaiyán y que el objetivo es ayuda económica para Armenia. ¿La reunión que se enmascaró como un encuentro de intereses económicos, ¿realmente tiene fines cooperativos o representa discursos que dividen la región? ¿Escuchamos a Europa hablar de escenarios "alarmantes" que ni siquiera existen como pretexto para armar a Armenia y alejarla de Rusia, con el objetivo de tener control de la zona del Cáucaso del Sur bajo dominio e intervencionismo occidental?

Sin embargo, es difícil creer en sentimientos altruistas por parte del mundo occidental, especialmente después de los movimientos audaces del presidente francés Macron, tanto en el apoyo incluso militar a Armenia como sus declaraciones agresivos sobre el despligue de tropas franceses en Ucrania para confrantar abiertamente a Rusia.

Esto se refuerza aún más por la publicación en redes sociales del embajador francés en Ereván, que afirmó que "Francia tiene armas militares que todos desean obtener, y Francia la está proporcionando a Armenia", mostrando una posición demasiada agresiva de Francia en el Cáucaso.

Al mismo tiempo algunos países europeos ven estas posiciones como peligrosas y reconocen el importante papel de Azerbaiyán como socio de la UE, especialmente en el sector energético como un socio crucial. Por ejemplo, el subsecretario de Relaciones Exteriores de Italia reconoció la importancia de Azerbaiyán y criticó la declaración de su homologo francés como no útil, sugiriendo que sería más adecuado y necesario que el ministro francés no ponga en peligro los esfuerzos de muchos que con sentido común están avanzando hacia la pacificación final de la región.

Es evidente que los intentos de Occidente de alejar a Armenia de su histórico y más importante aliado, Rusia, crean otra área de tensión entre los mayores rivales occidentales y Rusia. Por su parte, el gobierno armenio trata de sacar provecho de la situación posicionándose como un posible avanzado occidental contra Rusia e Irán. La reacción rusa no se hizo esperar, y el canciller ruso, Sergei Lavrov, calificó la declaración del Primer Ministro Armenio sobre la congelación de su participación en la CSTO (La organización internacional de seguridad dominada por Rusia) como un gesto no amistoso que pone en peligro las relaciones de alianza entre ambos países. Maria Zakharova, portavoz de la Cancillería Rusa, mencionó que la misión de la UE en Armenia, que según ellos es una misión cívica de monitoreo de las fronteras de este país, en realidad, es una misión de la OTAN, ya que también se sumó Canadá.

Aunque la reacción de otra potencia regional y aliado de Armenia desde hace mucho tiempo, Irán, no fue tan visible, hay muchas señales que indican que los iraníes advirtieron fuertemente al gobierno armenio contra esta incursión occidental, los últimos desarrollos. Después de que Azerbaiyán recuperara el control total de sus propios territorios, que durante décadas estuvieron bajo ocupación armenia, la región ha visto una nueva esperanza real y un desarrollo para alcanzar la paz duradera. Están surgiendo nuevas plataformas de cooperación regional como el “3+3” (Azerbaiyán, Armenia y Georgia, Rusia, Türkiye e Irán), y se han celebrado las primeras reuniones al mismo tiempo que el acuerdo de paz final entre Azerbaiyán y Armenia aún está en negociaciones.

Aunque Armenia todavía tiene que eliminar obstáculos legales y constitucionales para dejar de lado las reclamaciones territoriales contra sus vecinos y alcanzar la paz definitiva, los últimos desarrollos y los intentos del Occidente muestran una tendencia muy peligrosa hacia la fragmentación de la región del Cáucaso del sur como un escenario de otro enfrentamiento entre Occidente y Rusia, con la consiguiente posible "siriazación" de Armenia que significa la erosión de la soberanía armenia.

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