La entrevista que Vladimir Putin concedió a Tucker Carlson, un conocido periodista y presentador estadounidense con inclinaciones republicanas, se enmarca en un contexto pre-electoral en Estados Unidos lleno de tensiones y expectativas. Este encuentro no es casual ni trivial; es un gesto calculado que busca enviar un mensaje poderoso tanto dentro como fuera de las fronteras de Estados Unidos, justo antes de unas elecciones cruciales. Al parecer, Occidente no ha ganado esta guerra y Rusia no ha perdido la guerra en Ucrania. Ahora bien, hay algunas señales de que Occidente busca acercarse a Rusia para comprender sus argumentos, mientras que Rusia explica cómo se pueden negociar y dialogar.

El contenido de la entrevista resalta una crítica contundente hacia la actual hegemonía occidental, cuestionando la efectividad y las consecuencias de sus políticas. Llama la atención incluso que Putin afirmara que Rusia y los BRICS representan el "amanecer" frente a un Occidente en "declive". Putin no solo expone una visión del cambio en el orden mundial, sino que también desafía la narrativa predominante sobre el éxito y la moralidad de las intervenciones occidentales, especialmente las provenientes de Estados Unidos. La mención en la entrevista sobre los problemas internos estadounidenses, como la migración y las dificultades financieras, refuerza su firme argumento acerca de que Estados Unidos debería centrarse más en sus asuntos internos en lugar de involucrarse en conflictos externos, esto también podría considerarse como un paso a favor del partido republicano, algo que el propio interlocutor, Tucker, apoya.

La situación en Ucrania y la expansión de la OTAN son presentadas como ejemplos del desconfío de la estrategia occidental y de la tendencia de Estados Unidos a intervenir en regiones lejanas a sus fronteras directas. La decisión de Zelensky de despedir a Zaluzhniy, quien era tanto su comandante como jefe de las fuerzas armadas, una figura legendaria y muy popular durante la guerra, se puede considerar como indicativa de los desafíos internos que enfrenta Ucrania, a pesar del apoyo masivo de Occidente.

Es intrigente la metamorfosis de la imagen de Putin en el mundo occidental. Hace dos años, Putin era percibido como un personaje político que había perdido la razón, y ahora es una figura que Occidente busca entender y captar su narrativa.

En cuanto a la relación entre China y Rusia, y la "muerte del dólar", esta conversación arroja luz sobre un cambio tectónico en las finanzas globales. La reducción significativa del uso del dólar estadounidense en las transacciones rusas, a favor del rublo y el yuan (la moneda de China), como resultado principal de las sanciones impuestas por Estados Unidos, no solo demuestra la adaptabilidad y resistencia de Rusia frente a las sanciones occidentales, sino que también cuestiona la sabiduría de las políticas estadounidenses. Este cambio refleja un alejamiento de la dependencia del dólar y sugiere un fortalecimiento de los lazos económicos entre los miembros de los BRICS, lo que podría tener repercusiones duraderas en la economía global y en la hegemonía del dólar.

Putin insiste en que, a pesar de la demonización de Rusia por parte de Occidente, está abierto a la negociación y el diálogo, siempre y cuando Estados Unidos cambie su estrategia.

Advierte que si Estados Unidos sigue basándose en mantener su dominación a toda costa, eso no funcionará.

La entrevista no solo sirve como un instrumento de propaganda para Putin en el escenario mundial, sino que también invita a una reflexión crítica sobre la efectividad y las consecuencias de la política exterior estadounidense. La invitación al diálogo y la negociación de Putin, aunque condicionada, ofrece un señal de esperanza para una nueva dinámica en las relaciones internacionales, marcada no por la confrontación, sino por el reconocimiento mutuo y el respeto. La pregunta que queda es si Occidente, y en particular Estados Unidos, está dispuesto a escuchar y adaptarse a este cambiante orden mundial. En sus recientes declaraciones durante la entrevista, Vladimir Putin ha hecho hincapié en un mensaje contundente: el mundo occidental está experimentando un declive, comparándolo incluso con la caída del Imperio Romano frente a los bárbaros, aunque en esta era moderna, el proceso es mucho más acelerado. ¿Qué implicaciones tiene la analogía con la antigua potencia romana, al simbolizar la desintegración del orden occidental frente a otras voces emergentes y la formación de un nuevo orden mundial, con una participación más activa del sur global? ¿Podría esta comparación indicar un cambio significativo en el equilibrio de poder multipolar?

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS