Cuando se cumplen 182 días de iniciada la guerra entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza, ésta parece haberse convertido en uno de los factores decisivos que podrían inclinar la balanza en contra de la reelección de Joe Biden.

El respaldo de la administración Biden al enfrentamiento declarado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha generado controversia desde el comienzo. Declaraciones como las de aquel octubre de Daniel Hagari, vocero de las Fuerzas Armadas de Israel (IDF), acerca de que los ataques tenían como objetivo “causar el máximo daño”, sumadas a las numerosas víctimas civiles y violaciones al derecho internacional (como el reciente bombardeo a la sede consular de Irán en Damasco, o el que terminó con la vida de siete trabajadores de la ONG World Central Kitchen) han complicado mantener el apoyo estadounidense hacia Israel.

Este apoyo en declive parece pasar factura a Joe Biden en plena campaña. Los índices de aprobación entre los votantes demócratas, cayeron 11 puntos porcentuales en unas cuantas semanas, pasando de 86% a 75%. Entre los votantes en general su aprobación ha permanecido entre 37% y 38% entre octubre de 2023 y marzo 2024.

Sin embargo, el indicador más grave quizá sea el número creciente de demócratas que han salido a emitir un voto “no comprometido” como forma de protesta en las primarias, lo cual, de ser un número importante, podría llegar a poner en riesgo la nominación de Biden en agosto próximo durante la Convención Nacional Demócrata, destacando una posible crisis de apoyo interno. Apenas el miércoles pasado se emitieron 40 mil votos no comprometidos en las primarias de Wisconsin.

El escenario se complica aún más con una reciente encuesta del Wall Street Journal que muestra a Donald Trump superando a Biden en seis estados clave para las elecciones de 2024. Trump aventaja a Biden por entre 2 y 8 puntos porcentuales entre los votantes de Pennsylvania, Michigan, Arizona, Georgia, Nevada y Carolina del Norte. Este panorama sugiere no sólo una batalla cuesta arriba para Biden en términos de apoyo nacional, sino también retos significativos dentro de su base demócrata, que podrían reflejarse en una falta de entusiasmo en las urnas.

La creciente tensión entre los gobiernos de Biden y Netanyahu en el último mes, ha marcado un deterioro en las relaciones entre ambos países. La llamada de ayer entre ambos mandatarios donde Biden advirtió que la “situación en Gaza es inaceptable”subraya la frustración de su administración Biden y refleja un potencial cambio en la política estadounidense hacia el conflicto. El presidente Biden así lo dejó entrever en la llamada. “Si no vemos cambios por su parte, los habrá por la nuestra”.

Netanyahu se ha convertido en una figura polarizadora tanto en Washington como entre la población estadounidense, particularmente entre los jóvenes activistas que han expresado su descontento con consignas críticas hacia la política de Biden respecto a Israel. Estas divisiones internas resaltan cómo la política exterior puede influir en la política interna de EU y alterar la percepción pública de la administración.

La situación en Gaza, junto con el panorama político interno y externo de EU, presenta un desafío significativo para la campaña de reelección de Biden. La gestión de esta crisis será crucial en los meses por venir. La capacidad de Biden para navegar estas turbulentas aguas podría determinar su futuro político.

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