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26/09/2019
06:09
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Su rostro aún infantil se descomponía cada vez más. Cualquiera que haya visto la participación de Greta en la Cumbre del Clima que se lleva a cabo en Naciones Unidas, coincidirá en lo duro que fue escucharla, sus palabras, su desesperación, su impotencia. 

”La gente está sufriendo, la gente está muriendo, ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el inicio de una extinción masiva y todo de lo que ustedes pueden hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno” dijo Greta con lágrimas en los ojos. 

Luego de que su participación fuera ampliamente difundida en medios de comunicación y redes sociales el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump no tuvo ningún empacho en hacer mofa de sus palabras “Parece una chica joven y feliz que espera un futuro brillante y maravilloso. ¡Qué bonito!” escribió el mandatario en su cuenta de Twitter.

Al día siguiente, se esperaba una respuesta a las críticas de la joven activista por parte de los jefes de Estado, durante la apertura de la Asamblea General. Sin embargo, hay poco espacio para la esperanza. El primero en tomar la palabra fue el actual presidente dew Brasil, Jair Bolsonaro, quien no tuvo empacho en asegurar que “"es una falacia decir que la Amazonia es patrimonio de la humanidad y es un error, como atestiguan los científicos, decir que nuestros bosques son el pulmón del mundo”. 

Al parecer para el líder del gigante sudamericano, la crisis climática no existe y el caos en su propio país tampoco “la Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego, como atestiguan los científicos” señaló, negando los datos que contradicen sus aseveraciones. 

Bolsonaro y Trump representan tristemente el lado negacionista del cambio climático, el interés por seguir destruyendo en aras de hacer dinero y el discurso nacionalista anti globalista que ha venido permeando en diversos gobiernos en todo el orbe. Es muy curioso sin embargo que, en última instancia, lo que hacen el Presidente de Brasil y el presidente Trump no es otra cosa mas que pelear por su “derecho” a contaminar y destruir. Su postura lo acerca bastante con muchos de sus odiados enemigos ideológicos en la región, desde Hugo Chávez hasta Evo Morales, pasando por Maduro, los Castro y Correa. Todos “defendiendo” su derecho a contaminar en nombre del desarrollo que no tuvieron. 

México, con todo y la inasistencia del Presidente López Obrador, se inscribe en esa misma tesitura de supuesta defensa del derecho a contaminar con el fin de lograr el desarrollo que otras naciones ya obtuvieron antes, sin embargo, nuestro país lo hace, sosteniendo un discurso poco congruente con sus acciones. 

Para Greta la afrenta de Trump no pasó desapercibida y retomó el mensaje textual de Trump para colocarlo como su descripción en su perfil de Twitter, una bofetada con guante blanco. Digna de aplaudirse aunque insuficiente. 

Para el mundo, las esperanzas son pocas y en verdad es desolador. Con todo y el esfuerzo del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres por posicionar el tema, al parecer hay poco interés en llegar a acuerdos concretos y compromisos serios. Vivimos el peor momento para la lucha contra el cambio climático con los negacionistas  en el poder. 

Quizá este viernes sea el momento de ponerse los zapatos y salir a tomar las calles exigiendo compromisos serios. Es probable que no se logren pero debemos hacerlo porque es lo correcto y para que en el futuro podamos ver a la cara a nuestros hijos y decirles que siempre estuvimos del lado correcto de la historia. 

Twitter: @solange_  

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