Durante la 15ª Cumbre de Líderes de BRICS celebrada en Johannesburgo esta semana, los miembros existentes, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, extendieron invitaciones a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, países que se incorporarán a la coalición en los primeros meses del próximo año. Esta expansión marca la primera ampliación del bloque desde 2010 y puede leerse como un triunfo estratégico de Beijing en el ámbito geopolítico.

La conexión entre China y América Latina previamente se limitaba a transacciones comerciales. No obstante, ha evolucionado desde un comercio poco significativo con la región hasta superar a Estados Unidos como el principal socio comercial de Sudamérica y el segundo en prácticamente toda América Latina.

En este contexto cobra relevancia el impulso Chino por incluir a Argentina como miembro de BRICS, fortaleciendo su presencia y presionando a favor de sus intereses. Esto, junto con el desprestigio de Estados Unidos, está contribuyendo a redefinir la dinámica política. A pesar de que China ha evitado confrontaciones directas con Estados Unidos, su creciente demanda de minerales, especialmente litio y cobre, la está llevando a profundizar relaciones incluso con países de Centroamérica.

Los datos son contundentes: el comercio anual de bienes entre China y América Latina ha aumentado de manera considerable, llegando a $445 mil millones en 2021 desde los $12 mil millones en 2000. China se ha convertido en una fuente esencial de financiamiento, con préstamos proporcionados por bancos estatales chinos a gobiernos latinoamericanos que suman $139 mil millones entre 2005 y 2021. Sus amplias inversiones en sectores como minería y energía también han sido extensamente documentadas. En la actualidad, 21 países en América Latina y el Caribe forman parte de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda de China.

No obstante, la dinámica de la relación entre China y la región está en proceso de cambio. América Latina está adquiriendo importancia geopolítica ante los ojos de China. Desde el controvertido control de una estación espacial en Argentina hasta diversas estaciones terrestres de satélites en América Latina que, se cree, también tienen propósitos de espionaje, pasando por una instalación de espionaje electrónico en Cuba, China está intensificando su presencia y posicionando sus intereses.

Este posicionamiento está dando resultados; desde 2017, cinco países han roto lazos con Taiwán a favor de China, subrayando su influencia diplomática en la región. Hace apenas unos días, el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) votó a favor de reemplazar a Taiwán por China como observador permanente, luego de más de dos décadas de que Taiwán ocupara esa posición.

En suma, es imperativo que reconsideremos la presencia de China y lo ocurrido en el bloque de los BRICS como parte de una silenciosa expansión de China que va más allá del acceso a recursos naturales y está reconfigurando la arquitectura y el entorno económico y próximamente político de la región. Por lo pronto para Argentina, implica un alineamiento con países ya bien con dudoso carácter democrático o abiertamente antidemocráticos y con vocación autoritaria como Irán.

Aunque esto podría parecer positivo en términos de inversión, tecnología y financiamiento público, también tendrá efectos negativos en el estado de derecho, los derechos humanos y el debilitamiento de la democracia en los países latinoamericanos en los próximos años.

Twitter: @solange_

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