Afganistán. La rendición de Estados Unidos (II) 

Solange Márquez

Mujeres que ya no pueden volver a estudiar en la universidad; periodistas obligadas a encerrarse en sus casas; activistas escondidas o tratando de huir son parte de las crudas historias que escuchamos cada día desde hace más de diez días provenientes de Afganistán. El panico de volver a la era en la que los derechos de las mujeres no existían.

Esta es la segunda parte de mi entrevista con Heela Najibullah, hija del expresidente de Afganistán, Mohammad Najibullah. 

En los últimos 20 años el crecimiento en la participación de las mujeres en la vida pública se incrementó radicalmente. Afganistán tenía a muchas mujeres periodistas, activistas por los derechos humanos o en la política. ¿Qué pasará ahora con ellas? ¿Cómo será la situación de la mujer en el país bajo un régimen Talibán otra vez?

Heela N. Aquellas con las que he tenido contacto o bien se encuentran escondidas, o buscando la forma de salir del país o censurándose a si mismas. Pero para aquellas que no tienen los medios para salir, esto se va a convertir en una larga lucha por sobrevivir y por mantener sus derechos. Los Taliban no están educados, son grupos de extremistas que han vivido 20 años en el campo de batalla. Esperar que traten a las mujeres de manera diferente a lo que hicieron antes es ilusorio. Tengo que subrayar que desde que tomaron en poder en los distritos, han casado por la fuerza a mujeres de 12 a 45 años con sus soldados. Han apedreado mujeres, les han quitado los ojos, y han torturado y matado a aquellas que se han resistido. 

Muchos vieron las conversaciones de paz y el acuerdo de Doha como el mejor camino para terminar con 20 años de invasión ¿qué salió mal? ¿Por qué no funcionó el proceso de paz?

Heela N. Los afganos no confiaban en el proceso de paz, hicieron todo lo posible para hacer oír su voz a los responsables políticos mundiales de que el proceso no era inclusivo, no era transparente y que socavaba el interés nacional afgano y todos los valores promovidos por Occidente, incluidos los derechos humanos, los derechos de las mujeres y los derechos de las víctimas de la guerra.

Paquistán ha tenido una gran responsabilidad al albergar a los grupos de Al-Qaeda y Taliban. Los analistas de inteligencia de Estados Unidos lo saben desde hace años ¿por qué no cambió la posición de Estados Unidos hacia Islamabad?

Heela N. Esta es una pregunta crucial que el mundo, la comunidad internacional y Estados Unidos deben responder. En los últimos meses, Chris Alexander, el embajador de Canadá en Afganistán, hizo un llamamiento a la ONU y a la comunidad internacional para que se implementaran sanciones económicas contra Paquistán. 

El presidente Ashraf Ghani se rindió demasiado pronto. Algunos analistas creen que podría iniciar un gobierno en el exilio, ¿crees que podría tener suficiente apoyo?

Heela N. Los afganos no confían en él, especialmente ahora que ha abandonado el país, pero todo es posible en Afganistán. Mientras tanto, los talibanes han buscado legitimidad. Creo que los miembros de la ONU, el P5 y la OTAN deben asegurarse de que la identidad y las instituciones de Afganistán no se borren una vez más. 

¿Prevés algún otro líder lo suficientemente fuerte como para enfrentarse al nuevo poder de los talibanes?

Heela N. Todo afgano que defiende la bandera afgana, la unidad, la protección de las instituciones gubernamentales, los derechos humanos, la democracia, las elecciones y la voluntad del pueblo es un líder.

Con la retirada estadounidense, ahora vemos a China y Rusia como jugadores destacados. ¿Qué podemos esperar de ellos? ¿Qué debe hacer la comunidad internacional?

Heela N.  La situación en Afganistán es un escenario global para la realpolitik entre las potencias, Rusia, China y Estados Unidos. Países como Afganistán son fundamentales para librar sus guerras de poder fuera de sus propios territorios. Por eso mi padre había sugerido una conferencia internacional y regional donde todos los países se reunieran, dejaran de lado sus diferencias y dejaran de intervenir en Afganistán. La propuesta de mi padre era lograr que Afganistán fuera declarado un Estado neutral y con ello mantener su soberanía y a su población libres de las luchas políticas. 

Twitter: @solange_

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