Las extrañas firmas de la proveedora de AMLO

Sandra Romandía

Sería irrelevante si no fuera porque detrás de Yazmín Bolaños López, empresas han recibido más de 37 millones de pesos para organizar eventos de la 4T.

Yazmín Bolaños López firmó el seis de abril de 2018 con el partido de Morena un contrato por el monto de 71 mil pesos para ser la proveedora de un evento en un parque de la delegación Miguel Hidalgo. La firma, se observa en el documento, es un rayón inclinado hacia la izquierda, con una pronunciada curva en la parte superior, varias rayas y una mediana al final. Extrañamente, otro contrato del 18 de julio de 2019, por concepto de un servicio similar para la Jefatura de la Ciudad de México a cargo de Claudia Sheinbaum, por un monto de 350 mil pesos, presenta marcadas diferencias con respecto a la primera. Ya no se observan tantas líneas y no tiene la curva en la parte superior. ¿Serían dos manos distintas las que signaron ese papel?

No lo puedo asegurar, aunque me parece que no es necesario un análisis grafoscópico o para constatar que no son iguales.

Este dato sería irrelevante si no fuera porque detrás de ese nombre, el de Yazmín Bolaños López, se desencadena una trama de empresas que a todas luces parecerían fantasma -según una investigación realizada por el reportero Santiago Alamilla y esta columnista y publicada en Emeequis este miércoles- y que han recibido más de  37 millones de pesos para organizar eventos del presidente Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum, del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado y del partido Morena.

El caso que más ha llamado la atención fue el del contrato por 20 millones de pesos para organizar el Grito de Independencia en 2020. Desde entonces varios periodistas nos preguntamos ¿Quién es ella? ¿Qué experiencia tiene en el ramo de eventos? ¿Por qué no se licitó esa contratación? Las periodistas Diana Benítez y Peniley Ramírez expresaron en sus espacios estas dudas. Hasta entonces sólo se tenía ese dato: el nombre.

El objetivo entonces era ir tras la pista de esta misteriosa mujer que nadie conocía en la industria de la logística y eventos, que no estaba afiliada a cámara alguna ni contaba con publicidad en internet, redes sociales o medios de comunicación. Es decir, si alguien quería contratar sus servicios, era simplemente ilocalizable.

Santiago Alamilla se dio a la tarea de revisar con lupa y vaciar en una carpeta todos los datos de esta supuesta proveedora: teléfonos, direcciones, correos electrónicos, socios, o cualquier pista que llevara a saber algo más. Fuimos a sus dos domicilios registrados en varias ocasiones pero el resultado siempre era el mismo: aquí no es una oficina, no está ella, no la conocen, o no hay nada más que una bodega vacía.

Luego buscamos que otros proveedores, personas físicas o morales, compartían los mismos datos y entonces el caso empezó a tomar sentido: cinco personas rondan alrededor de los mismos domicilios fiscales, teléfonos, correos electrónicos y nombres de otras empresas como Kit Wear de México y More Music, que también estaban recibiendo contratos de la gente cercana a López Obrador, y especialmente de Ricardo Monreal, senador y ex delegado de la Cuauhtémoc.

Al visitar los lugares el resultado fue el mismo: no son oficinas, no tienen infraestructura para organizar eventos millonarios, no operan como una compañía normal en ese rubro. En uno de los contratos firmados por Yazmín Bolaños ésta reconoce no tener activos ni empleados registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); esto puede ocurrir con empresas que organizan eventos pequeños, pero no con la que es la favorita de Presidencia.

Luego encontramos que las personas Francisco Javier Salgado, Héctor Flores, María Aurelia Gordillo, Edwin Flores Gordillo y Yazmín Bolaños estaban conectadas. El segundo es un trabajador de la alcaldía Cuauhtémoc con salario de diez mil pesos mensuales y que empezó como checador en 1992. Edwin es su hijo, y María Aurelia la madre de éste. Salgado, quien está en esta red, estuvo registrado como trabajador de un estacionamiento público. Yazmín, como asistente de un despacho contable con un salario de poco menos de tres mil pesos mensuales. ¿En verdad ellos levantaron el emporio de empresas eficientes que organizan los eventos de Presidencia y Claudia Sheinbaum? La respuesta es evidente. 

Entonces ¿quién organizó esos eventos? Porque sí existieron. Pero pudieron haberse dado por subcontrataciones irregulares,  o con la misma infraestructura y personal de los gobiernos, una práctica muy común en esquemas de corrupción.

¿Quién firma por Yazmín? ¿Quién se queda con ese dinero? Y, sobre todo, ¿Qué autoridad investigará este caso? 

 

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