La intachable metodología del Quién es Quién de AMLO

Sandra Romandía

Pude revisar en carne propia el sistema poco profesional que permea en el equipo de Presidencia que busca exponer y tachar a periodistas

No hay duda. La sección “Quién es quién en las Mentiras” que se presenta cada semana en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador para exhibir a los medios y a periodistas que, según sus datos, publican noticias falsas, está basada en una metodología exacta, rigurosa y sin sesgos.

Ayer aparecí en la mencionada sección en una lista de periodistas y tuiteros que supuestamente publican fake news. Primero que nada puse atención para definir la metodología de investigación que puso en marcha el equipo encargado de esta tarea. Lo que encontré fue algo revelador.

La escena fue la siguiente: la directora de Redes de la Vocería de la Presidencia, Ana Elizabeth García Vilchis, salió a cuadro vestida de negro para tomar el podium y leer las revelaciones que justifican “Quién es quién en las mentiras”, ese ejercicio sin precedentes para, según ella, revelar la “verdad”, la verdad desde la lente de la 4T.

El guión fue leído con un tono complaciente, habló de Anaya, de Fox, de Carlos Loret de Mola, y mientras exponía se desplegaba una presentación en una pantalla para mostrar las noticias falsas, entre ellas las de una explosión de un tanque del Gas Bienestar, tuiteada bajo un perfil suplantado del periódico Excélsior. Luego aseguró que varias cuentas retuitearon el errado contenido y que, todas ellas, tenían un correo de contacto en común: [email protected]. Acto seguido mostró en otra diapositiva las imágenes de perfil en Twitter de los usuarios que tenían ese correo en sus descripciones, entre ellos el mío. “Aparece Laisha Willkins y Vampipe que se caracterizan por atacar al gobierno y al Presidente”, y otros periodistas que “comparten el mismo origen, las mismas noticias falsas y hacen nado sincronizado… aquí la dejamos para que investiguen ustedes mismos”, ordenó.

Si la especie de hoguera o ranking calificador que se hace desde Presidencia —siendo juez y parte— sobre los medios de comunicación y periodistas se basa en este sistema de “análisis semiótico” del contenido digital, me quito el sombrero. Me lo quito ante el equipo que lo realiza y que es capaz de presentar estos reportes carentes de todo sustento, rigurosidad y metodología clara frente a millones de personas.

Aclaro que nunca retuiteé nada relacionado al Gas Bienestar, no es mi tema de investigación por el momento, tampoco estoy conectada con los bots que replican fake news. No tengo ni el mismo origen ni contenido. Si por tener el correo de una agencia a la que fui invitada para estar en su base de datos como conferencista a fin de participar en foros me convierte en una periodista que se dedica a lanzar noticias falsas, habrá poco que creer de todos los demás señalados en la sección Quién es Quién... No. Perdón. Quise decir: ese ejercicio sin precedentes para revelar la verdad.

Tridente es una empresa que se dedica a conectar talentos con marcas y eventos que buscan personajes para que transmitan sus ideas mediante charlas sobre sus campos de experiencia.

Cito mi caso no por mí, sino a pesar de mí. Porque pude revisar en carne propia el sistema poco profesional que permea en el equipo de Comunicación de Presidencia que busca exponer y tachar a periodistas en las “Mañaneras”, sí o sí porque deben presentar algo... y el circo debe seguir. Arrasan con todos o ¿con casi todos?

No lo digo por mí, sino por quienes trabajan detrás del micrófono, la pluma, la libreta; quienes salen al mundo a investigar y contar la realidad tan visible en los datos, imágenes, testimonios; todo eso que para López Obrador no es válido porque no está en sus “otros” datos ni en su postura de la “verdad”.

No reflexiono esto por mí, o porque me haya ofendido o indignado; lo reflexiono por un gremio que tiene años azotado por las amenazas del crimen organizado, de los políticos y de los gobiernos, y cuyos miembros ahora son señalados de forma negativa e injusta en un ejercicio perverso y sin razón de ser, que solo abona más al descobijo en el que vivimos para llevar a cabo nuestra labor. Afuera, en esta realidad que contamos, están quienes matan a periodistas a sueldo y siguen libres y son desconocidos; los que asesinan mujeres; los que controlan con violencia pueblos enteros.

El sarcasmo en este texto viene a cuenta por ello: me parece que ni el Presidente ni su equipo son conscientes de la responsabilidad que conlleva, desde el liderazgo político de un país, señalar a un individuo frente a millones de ciudadanos bajo criterios de “evaluación” penosos y carentes de respaldo teórico y metodológico.

“A las ecuaciones sin sentido, que no son válidas para ningún valor, se les denomina absurdas”, escribió Stieg Larsson. Y sí. 

@Sandra_Romandia

 

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