Todo territorio florece de heterogénea manera como parte de nuestra primaveral lección de seguridad. La naturaleza y sus ciclos afectan toda política pública; cualquier programa de gobierno está sujeto a variables estacionales. Hay zonas donde la presencia institucional es constante, en otras, sigue siendo intermitente; existen espacios públicos recuperados y algunos aún capturados por dinámicas de riesgo.

El equinoccio de primavera implica una idea poderosa de equilibro, el momento cuando día y noche tienen prácticamente la misma duración en un balance donde la energía disponible para la vida aumenta.

Aplicada a la política de seguridad, esta estación del año representa la apuesta por recuperar el espacio público como organismo vivo en equilibrio entre prevención, contención e integración social. Noción central de la estrategia Territorios de Paz instruida en la Ciudad de México por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada.

La primavera es estación de los florecimientos políticos, periodos donde la esperanza desborda estructuras rígidas del poder. La Primavera de Praga de 1968 y el intento de Alexander Dubcek por dotar al sistema de un "rostro humano" partía de esa lógica, según la cual cualquier política ignorante de las aspiraciones vitales y emocionales de la comunidad está condenada a la obsolescencia.

En la capital nacional, la primavera busca fortalecimiento creativo. Los Territorios de Paz consideran la seguridad comunitaria como el rostro humano de la estrategia moderna. Los datos respaldan esta visión. En el primer bimestre de 2026 los delitos de alto impacto disminuyeron 48.9 por ciento respecto al mismo periodo de 2019.

Jane Jacobs —famosa por revolucionar la planificación urbana en el siglo XX— ya advertía en su libro Muerte y vida de las grandes ciudades estadounidenses (1961) que la seguridad en las calles requiere una red intrincada de controles voluntarios y estándares aceptados entre vecinos, con conceptos como “ojos en la calle”, "usos mixtos” o “acera como espacio social”. Decimos en el C5 que la comunidad no son las cámaras ni la policía sino el conjunto de la colectividad unida como lo comentamos en reunión de trabajo reciente con el secretario de Participación Ciudadana, Tomás Pliego, a propósito de una reunión en Tlatelolco este viernes.

Los Territorios de Paz, estrategia en la cual desde el C5 contribuimos con el sembrado de nuevas cámaras y recorridos de socialización respecto a la utilidad y uso adecuado, institucionalizan esos "ojos" mediante una inversión estética y funcional que aprovecha el factor emocional de la primavera. Una correlación probada entre luminosidad, uso del espacio abierto y disminución de la percepción de inseguridad.

Si la Primavera de Praga fue el sueño de libertad frente al dogma, la primavera en la CDMX es la construcción de una paz cotidiana gestionada desde la comunidad.

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